La Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) ha hecho público este martes que el Ejército israelí arrestó a un casco azul después de bloquear un convoy logístico de la misión en territorio libanés. Según ha explicado la propia fuerza de paz, el militar de la ONU fue liberado “en menos de una hora” una vez se estableció comunicación con la parte israelí.
“Esta tarde, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han detenido a un miembro de las fuerzas de paz de la FINUL tras bloquear un convoy logístico. Tras contactos directos e inmediatos entre el jefe de misión y comandante de la fuerza de la FINUL (Diodato Abagnara) y nuestra oficina de enlace, el miembro de las fuerzas de paz fue liberado en menos de una hora”, ha afirmado en redes sociales.
La misión ha subrayado que “la detención de un miembro de las fuerzas de paz de Naciones Unidas constituye una flagrante violación del Derecho Internacional” y ha advertido además de que “cualquier interferencia en la labor de las fuerzas de paz constituye una violación de la resolución 1701 (del Consejo de Seguridad de la ONU)”.
En este sentido, la FINUL ha reclamado a todas las partes implicadas “respetar plenamente la condición de protección del personal de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas y que se abstengan de interferir de cualquier forma en su libertad de circulación”, insistiendo en la necesidad de garantizar la seguridad de los efectivos desplegados en la zona de operaciones.
La portavoz de la FINUL, Kandice Ardiel, ha indicado igualmente en redes sociales que las Fuerzas de Defensa de Israel han informado a la misión de la apertura de pesquisas internas para aclarar lo sucedido. “Los 'cascos azules' deben poder realizar su trabajo sin obstáculos”, ha señalado, remarcando que el mandato de la ONU exige libertad de movimientos para cumplir con sus tareas.
En paralelo, las autoridades de Líbano han comunicado este martes que el balance de víctimas por los bombardeos y ataques del Ejército israelí contra el país desde el pasado 2 de marzo supera ya los 1.500 muertos y los 4.800 heridos. Estas acciones se enmarcan en la escalada iniciada tras la ofensiva lanzada días antes por Israel y Estados Unidos contra Irán.
Israel ya venía llevando a cabo en los últimos meses numerosos ataques sobre territorio libanés pese al alto el fuego pactado en noviembre de 2024, alegando que sus operaciones van dirigidas contra posiciones y actividades del partido-milicia chií Hezbolá y defendiendo que, por ese motivo, no vulnera el acuerdo. Sin embargo, tanto el Gobierno libanés como el propio grupo chií han rechazado estos argumentos y han criticado con dureza los bombardeos, que también han sido objeto de condena por parte de Naciones Unidas.