La Fiscalía de EEUU sostiene que todo el gabinete era blanco del sospechoso del ataque en la Cena de Corresponsales

La Fiscalía de EEUU apunta a todo el gabinete como posible objetivo del sospechoso del tiroteo en la Cena de Corresponsales que obligó a evacuar a Trump.

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Perímetro policial en torno al hotel Washington Hilton, a 26 de abril de 2026 Bryan Dozier/ZUMA Press Wire/dpa

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El presunto autor del tiroteo registrado anoche durante la Cena de Corresponsales en Estados Unidos, que obligó a evacuar al presidente Donald Trump, habría tenido en el punto de mira a cualquier integrante del gabinete presente en el salón principal del hotel Washington Hilton, según la valoración del fiscal general en funciones, Todd Blanche, a partir de los datos reunidos por los investigadores hasta ahora.

En una entrevista concedida a la cadena NBC, Blanche ha detallado lo que previamente habían adelantado a Fox News fuentes cercanas a la investigación: el sospechoso, identificado como el profesor californiano Cole Allen, ha admitido que su propósito era asesinar a cualquier miembro de la Administración que estuviera participando en el acto.

“Creemos que sus objetivos eran responsables de la administración”, ha señalado Blanche en el programa Meet the Press, donde evitó aclarar si Trump figuraba como objetivo principal y concreto del atacante. El fiscal interino ha apuntado, además, que por ahora se desconocen las razones precisas que le llevaron a actuar y que, de momento, no se ha detectado un vínculo claro entre este intento frustrado y alguna medida específica de la Administración Trump.

El suceso se desencadenó poco después del arranque de la cena, en torno a las 20.00 horas locales (sobre las 02.00 en la España peninsular y Baleares). En ese momento, Allen se aproximó a uno de los últimos controles de seguridad que daban acceso al salón de actos del hotel, el mismo escenario en el que el entonces presidente Ronald Reagan logró salvar la vida de forma casi milagrosa en 1981 tras recibir varios disparos de John Hinckley Jr.

Cuando los agentes se acercaron para inspeccionarle, Allen abrió fuego y comenzó a correr con la intención de franquear el perímetro de seguridad. Apenas pudo avanzar unos metros antes de ser reducido por miembros del Servicio Secreto. El disparo que llegó a efectuar impactó en el chaleco antibalas de uno de los agentes, que fue trasladado al hospital como medida de precaución. A través de redes sociales, la Policía de Washington D.C. informó de la localización de dos armas de fuego y “múltiples cuchillos”.

Pese a lo sucedido, Trump decidió comparecer posteriormente ante los medios para relatar brevemente lo acontecido y expresar su reconocimiento al “fantástico trabajo” realizado por el Servicio Secreto de su Administración durante todo el operativo.

Si se confirman plenamente las intenciones atribuidas al sospechoso, este episodio se convertirá en el tercer atentado contra la vida de Trump desde 2024, año en el que un disparo efectuado por el joven francotirador Thomas Crooks pasó a escasos milímetros de su cabeza —llegó a rozarle la oreja— durante un mitin en Pensilvania.

Otro episodio tuvo lugar en septiembre de ese mismo año, cuando el Servicio Secreto detectó a un individuo armado en las inmediaciones del campo de golf del club de West Palm Beach (Florida), que fue arrestado poco después.