La Guardia Revolucionaria amenaza con responder con mayor dureza a cualquier nueva protesta en Irán

La Guardia Revolucionaria de Irán avisa de que cualquier nueva protesta será reprimida con más dureza que las movilizaciones de enero.

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Un miembro de la Guardia Revolucionaria frente a un edificio de la Policía atacado en el marco de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán (archivo) Europa Press/Contacto/Sobhan Farajvan

Un miembro de la Guardia Revolucionaria frente a un edificio de la Policía atacado en el marco de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán (archivo) Europa Press/Contacto/Sobhan Farajvan

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La Guardia Revolucionaria de Irán ha avisado este viernes de que cualquier nueva ola de manifestaciones contra el Gobierno en el país será respondida con “un golpe más duro” que las protestas de enero, que dejaron miles de fallecidos, en el contexto de la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra el país asiático.

“En el primer comunicado tras los disturbios de enero, anunciamos que serían el preludio de un ataque militar. Ahora, el maligno enemigo, desesperado por lograr sus objetivos en el campo de batalla, busca provocar miedo y caos en las calles”, ha informado, según ha recogido la cadena de televisión pública iraní, IRIB.

“Un golpe más duro que el del 8 de enero espera al 'nuevo Estado Islámico'”, ha señalado la Guardia Revolucionaria, que ha reclamado “cooperación” a la ciudadanía, después de que Teherán denunciara en reiteradas ocasiones la presencia de “terroristas” infiltrados en las protestas que tuvieron lugar entre diciembre y enero en Irán.

Teherán argumentó entonces que la finalidad de estas acciones por parte de “terroristas” era aumentar de forma drástica el número de víctimas mortales en unas movilizaciones nacidas para denunciar la crisis económica, con el propósito de ofrecer a Estados Unidos un motivo para emprender una ofensiva militar contra el país.

El Ejecutivo iraní ha situado en más de 3.000 los muertos, entre ellos cientos de civiles y miembros de las fuerzas de seguridad atacados por “terroristas”, mientras que la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, eleva la cifra a más de 7.000 fallecidos, en su mayoría manifestantes.

Trump, que en un principio amenazó con intervenir por la represión de las protestas, terminó después por dirigir sus advertencias principalmente al programa nuclear iraní. Así, pese a las conversaciones abiertas con Teherán, Estados Unidos e Israel pusieron en marcha una nueva ofensiva contra el país que, hasta ahora, ha dejado más de 1.200 muertos, según el último balance oficial.