La Iglesia de Nigeria denuncia el rapto de más de 170 fieles en el norte del país

La CAN denuncia el secuestro masivo de fieles en Kaduna mientras la Policía de Nigeria niega el ataque y crece la preocupación por la inseguridad.

2 minutos

Feligreses acuden a una iglesia atacada por hombres armados no identificados en Owo, en el estado nigeriano de Ondo, en el suroeste del país, en junio de 2022 Europa Press/Contacto/Adewale

Publicado

2 minutos

La Asociación Cristiana de Nigeria (CAN) ha hecho público este lunes el rapto de más de 170 creyentes que participaban en un servicio religioso en una localidad cercana a Kajuru, en el estado de Kaduna, en el norte del país, aunque al menos ocho de ellos habrían logrado huir.

“No me gusta hablar de cifras, pero lo que sé de la zona es que se dice que 172 personas fueron secuestradas y nueve lograron escapar, mientras que las 163 personas restantes siguen con los secuestradores”, ha declarado el presidente de CAN en los 19 estados del norte y el territorio de la capital federal, el sacerdote Joseph John Hayab, al diario digital nigeriano Daily Trust.

Según ha relatado el reverendo, el ataque tuvo lugar durante el culto dominical en las iglesias Cherubim y Seraphim, en Kurmin Wali, cuando varios hombres armados irrumpieron en los templos, bloquearon las salidas y forzaron a los congregados a desplazarse hacia la zona montañosa de los alrededores, tal y como recoge el portal de noticias Vanguard.

Hayab ha descrito lo ocurrido como una situación “muy dura y triste” y ha reconocido los “esfuerzos” de las fuerzas de seguridad, a las que informó de inmediato de lo sucedido.

En contraste, el comisionado de Policía del estado de Kaduna, Alhaji Muhamad Rabiu, ha rechazado la versión de la CAN y ha negado que se haya producido el secuestro, calificando la denuncia de “falsa”. “La historia es pura falsedad. Cualquiera que afirme que hubo secuestros debería dar nombres y detalles”, ha manifestado ante los medios.

Igualmente, el presidente del consistorio de Kajuru, Dauda Madaki, ha indicado que los cuerpos de seguridad se desplazaron a la zona señalada del supuesto rapto y ha asegurado que no hallaron indicios del ataque. ““Cuando oí el rumor, movilicé a la Policía y a otras fuerzas de seguridad a Kurmin Wali. Visitamos la iglesia donde supuestamente ocurrió el supuesto secuestro y no encontramos rastro alguno del incidente”, ha señalado.

En otro episodio reciente, un total de 230 personas, entre estudiantes y docentes de la Escuela Católica St. Mary, en la localidad de Papiri, en el oeste de Nigeria, fueron secuestradas y liberadas un mes después, en el marco de los recurrentes ataques contra comunidades cristianas en el país africano, atribuidos a grupos islamistas.

Pese a ello, la mayoría de las víctimas de estas formaciones armadas en Nigeria son musulmanas, ya que buena parte de las agresiones se concentran en el noreste del país, de mayoría musulmana y donde operan principalmente Boko Haram y su escisión, Estado Islámico en África Occidental (ISWA).

Además, en los últimos años se ha producido un incremento de la inseguridad en distintas áreas del centro y del oeste de Nigeria, en su mayoría vinculada a bandas armadas y redes criminales que utilizan el secuestro como vía de financiación, lo que ha disparado las alarmas y ha llevado a las autoridades a tratar de reforzar el despliegue de seguridad.