El director ejecutivo de la Junta de Paz para Gaza y Alto Representante para Gaza, Nickolai Mladenov, ha considerado “prácticamente completada” la primera fase del plan para Gaza, centrada en la liberación de rehenes, el alto el fuego y la llegada de ayuda humanitaria al enclave, durante su intervención de este martes ante el Consejo de Seguridad en una sesión sobre Palestina.
“La fase primera del plan está prácticamente completada”, ha remarcado Mladenov, precisando que “a pesar de las dificultades, el alto el fuego se ha mantenido, que todos los rehenes han sido liberados y regresado con sus familias, y que la ayuda humanitaria inicial se ha restablecido y ampliado, junto con el flujo de mercancías comerciales”.
El diplomático búlgaro ha recalcado que la puesta en marcha de este esquema es “el único camino” para “garantizar” la reconstrucción de Gaza y la retirada militar israelí. Ha descrito un marco sustentado en principios como el “desarme completo” de la Franja y el depósito de las armas “bajo el control de la Autoridad Palestina de transición”, así como la “secuenciación” del armamento y la munición, comenzando por las “más peligrosas”, incluidos cohetes y artefactos explosivos, para avanzar después hacia un proceso de “registro y recogida” de las armas personales.
En este contexto, Mladenov ha subrayado la relevancia del mecanismo de verificación para supervisar el cumplimiento del plan y ha reiterado que “la reconstrucción solo podrá llevarse a cabo una vez hayan sido certificadas las fases de desarme”. “La población de Gaza quiere la reconstrucción y la reconstrucción requiere del desarme”, ha resaltado.
“La realidad de los últimos veinte años demuestra que el desarme verificado y una gobernanza palestina responsable no compromete la seguridad”, ha aseverado el Alto Representante, rechazando así la postura de Israel que defiende como “única opción” posible el control militar.
Retos urgentes y riesgos si el plan fracasa
Durante su intervención, el diplomático ha matizado que, pese a los avances “importantes” registrados, la situación en Gaza “continúa siendo muy, muy difícil”, ya que el sistema sanitario “está colapsado” y la economía “no funciona”.
Por este motivo, Mladenov ha reclamado que “todas las partes respeten el alto el fuego” como “base de toda transición”, que el paso de Rafá, que conecta la Franja de Gaza con Egipto, se mantenga operativo permitiendo la entrada y salida de “más personas”, y que se aceleren las soluciones de alojamiento temporal para quienes han sufrido desplazamiento forzado.
“Si este proceso fracasa”, ha advertido, “las consecuencias serán devastadoras” y dejarán “Gaza dividida, con Hamás manteniendo el control militar y administrativo sobre dos millones de personas en alrededor del 50% del territorio de Gaza” y sin “vía creíble” para la autodeterminación y la creación de un Estado palestino.
Ante este escenario, y tras admitir que no se trata de un “plan perfecto” sino del “único documento que conecta desarme, reconstrucción, transición civil y la reunificación de las instituciones palestinas en una secuencia única”, el representante ha defendido el plan de 20 puntos como una hoja de ruta en cuya aplicación todas las partes tienen interés.