La milicia chií iraquí Kataib Hezbolá lanzó este domingo un llamamiento a la “guerra total” en respaldo de las autoridades de la vecina Irán, en un contexto de tensión creciente con Estados Unidos, pocos días después de que el presidente Donald Trump asegurara que una “flota enorme” se dirige hacia el país centroasiático.
“Dirigimos nuestro llamamiento a los hermanos muyahidines de todo el mundo para que se preparen para una guerra total en apoyo y defensa de la República Islámica de Irán, que durante más de cuatro décadas ha estado del lado de los oprimidos sin importarle la religión, el color o la raza”, han declarado en un comunicado recogido por la agencia de noticias iraquí Shafaq.
En el texto, el secretario general de este grupo armado proiraní, Abú Husein al Hamidawi, subraya que “las fuerzas del eje apoyen y respalden en todo lo que puedan” a Teherán, algo que, según apunta, podría abarcar “operaciones suicidas”, contra “los sionistas y sus secuaces”, a quienes acusa de intentar “someter a Irán (...), destruir y acabar con todos (sus) valores y principios morales”.
En otro pasaje, y dirigiéndose a sus “enemigos”, Kataib Hezbolá advierte de que “la guerra contra la República (Islámica) no será un paseo, sino que en ella saborearán los colores de la muerte amarga y no les quedará nada en (la) región”.
Estas advertencias se producen en un momento de inquietud internacional ante la posibilidad de un ataque estadounidense contra Irán, especialmente después de que el inquilino de la Casa Blanca afirmara el pasado jueves que una “flota enorme” se encamina hacia este país.
“Tenemos muchos barcos que van en esa dirección, por si acaso. Y veremos qué pasa. Tenemos una gran fuerza (...) Tenemos a la Armada. Tenemos una flota enorme que se dirige en esa dirección. Y tal vez no tengamos que usarla”, afirmó en declaraciones a la prensa a su regreso a Estados Unidos desde el Foro Económico de Davos.
El propio Trump manifestó con anterioridad que confiaba en que no fueran necesarias “mayores acciones” contra Irán y sostuvo que sus amenazas a Teherán en este ámbito habrían evitado la ejecución de más de 800 manifestantes, un extremo que las autoridades iraníes han desmentido categóricamente.
En su primer balance oficial de fallecidos en el marco de las protestas, el Gobierno iraní ha cifrado en más de 3.000 los muertos, si bien los atribuye a “incidentes terroristas” y no a la actuación represiva de sus fuerzas de seguridad.
Las autoridades de Irán, entre ellas el presidente, Masud Pezeshkian, han vinculado las movilizaciones antigubernamentales a “una respuesta vengativa” de Estados Unidos e Israel tras su “derrota” en el conflicto desencadenado por la ofensiva lanzada por el Gobierno israelí en junio de 2025, a la que posteriormente se sumó Washington.