La Organización de Estados Americanos (OEA) ha manifestado este viernes su inquietud por el escenario político que atraviesa Honduras, en plena escalada de tensiones tras el proceso electoral, marcado por denuncias de fraude y acusaciones de injerencia dirigidas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Por una parte, el organismo ha lamentado que un “grupo reducido y no plural de diputados hondureños” se reuniera al margen de las normas del derecho parlamentario para tomar una decisión cuyo objetivo sería frenar la transición pacífica del poder surgida de un proceso electoral “en el que se expresó la voluntad de la ciudadanía”, correspondiente a la cita con las urnas del 30 de noviembre.
En esta línea, la OEA ha dicho observar con “consternación los actos de violencia ocurridos dentro del Congreso Nacional, en los que una diputada resultó gravemente herida”, aludiendo al ataque con un presunto artefacto explosivo contra Gladis Aurora López, un episodio que llevó al Ejército a incrementar las medidas de seguridad en la sede legislativa.
“Dichos actos son incompatibles con los principios de cualquier sistema democrático”, señala el comunicado difundido por la Secretaría General de la OEA.
Del mismo modo, ha censurado la “intervención y criminalización de los consejeros del Consejo Nacional Electoral (CNE) mediante la participación del Ministerio Público en el proceso electoral”. Ha subrayado, además, que las dos misiones de observación electoral desplegadas en Honduras concluyeron que los resultados de las presidenciales “reflejan la voluntad del pueblo”.
Ante este panorama, la Secretaría General ha pedido que cesen los intentos de bloquear la transición constitucional y ha urgido a que esta se materialice de forma pacífica y ajustada a la legalidad. “La democracia no se ejerce únicamente mediante el voto, sino también mediante la aceptación de la voluntad popular”, ha remachado.