La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha informado este miércoles de que más de 125.000 personas han abandonado Líbano rumbo a Siria, en su mayoría ciudadanos sirios y con cerca de la mitad de los desplazados siendo niños. El organismo considera que este movimiento de población demuestra “el creciente impacto regional del conflicto”, en un contexto marcado por los nuevos bombardeos de Israel contra posiciones en territorio libanés atribuidas al partido-milicia chií Hezbolá, en paralelo a la ofensiva israelí y estadounidense contra Irán y otros aliados de Teherán, entre ellos el citado grupo chií.
“A 17 de marzo, más de 125.000 personas cruzaron desde Líbano a Siria, según los últimos datos de la Matriz de Seguimiento de Desplazamientos en Siria de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)”, ha anunciado la entidad de Naciones Unidas en una nota de prensa en la que precisa que “alrededor de la mitad son niños” y “la mayoría son ciudadanos sirios, mientras que unos 7.000 son libaneses, lo que pone de manifiesto el creciente impacto regional del conflicto”.
Asimismo, la directora general de la OIM, Amy Pope, ha avisado de que “el riesgo de una crisis de desplazamiento mucho mayor es real y va en aumento”. “Las necesidades aumentan rápidamente y requieren un rápido incremento de la capacidad de respuesta, tanto dentro de Siria como en toda la región”, ha señalado, advirtiendo de que “sin apoyo urgente, la asistencia crucial resultará insuficiente en un momento en que las familias ya han sufrido grandes pérdidas”.
En particular, la OIM ha recordado que “la infraestructura y los servicios públicos de Siria siguen debilitados, tras más de una década de crisis”, mientras que “destinos clave, como Raqqa, Damasco y Homs, se encuentran bajo una presión cada vez mayor”. Raqqa, en concreto, ha recibido “alrededor del 21% de las llegadas, muchas de ellas en zonas remotas donde el acceso a alimentos, agua y atención médica es limitado”, según ha remarcado el organismo.
En la misma línea, tras apuntar que otros recién llegados se concentran en áreas urbanas muy pobladas en torno a Damasco, “lo que intensifica aún más la presión sobre los servicios básicos”, la OIM ha advertido de que “un mayor aumento de llegadas podría saturar la capacidad local y provocar nuevos desplazamientos internos”.
Por este motivo, Pope ha insistido en que “la comunidad internacional debe actuar ahora para evitar que esta crisis se agrave aún más”, de acuerdo con el comunicado en el que la organización subraya la necesidad de “aumentar urgentemente el apoyo para atender las necesidades inmediatas, fortalecer la preparación y prevenir un mayor deterioro de una situación ya de por sí frágil”.
“Los desplazamientos deben ser seguros, voluntarios y dignos, y que la magnitud y el perfil de las llegadas --en particular el elevado número de niños-- exigen una respuesta urgente centrada en la protección”, ha reclamado la Organización Internacional para las Migraciones.