El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, ha exigido este viernes el cese "inmediato" de los enfrentamientos entre Afganistán y Pakistán, que se prolongan desde hace una semana y están "apilar miseria sobre la miseria", con decenas de víctimas mortales y miles de personas obligadas a huir, sin que por ahora se hayan abierto contactos formales para negociar un alto el fuego.
"Como consecuencia de la violencia, la asistencia humanitaria no puede llegar a muchos de los que la necesitan desesperadamente. Esto supone apilar miseria sobre la miseria", ha dicho Turk, quien ha incidido en que "los civiles a ambos lados de la frontera tienen que huir por los bombardeos, el intenso fuego de artillería, el disparo de morteros y los disparos".
"Pido a las partes que pongan fin al conflicto y prioricen la entrega de ayuda a los que sufren dificultades extremas", ha señalado, antes de destacar que "el ciclo de represalias y violencia solo profundiza el sufrimiento de la población". "Insto tanto a Afganistán como a Pakistán a reducir la tensión y a abordar los problemas de seguridad que ambos enfrentan mediante el diálogo, la negociación y la cooperación mutua", ha argüido.
La oficina de Turk ha detallado que, hasta la fecha, se ha verificado la muerte de 56 civiles en Afganistán, entre ellos 24 menores y seis mujeres, y ha cifrado en unos 66.000 los desplazados internos a causa de los combates. En Pakistán también se ha producido movimiento forzoso de población, además de ataques contra dos centros escolares y el cierre de más de un centenar de colegios.
Ante este escenario, Turk ha reiterado la urgencia de aplicar medidas eficaces que garanticen la protección de la población civil, de conformidad con el Derecho Internacional, y de llevar a cabo investigaciones exhaustivas e independientes sobre las presuntas violaciones y abusos de este marco legal, con vistas a establecer mecanismos de rendición de cuentas acordes con los estándares internacionales.
Las actuales hostilidades comenzaron días después de que las autoridades afganas denunciaran ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas una serie de bombardeos efectuados por Pakistán en su territorio, asegurando que estos ataques causaron la muerte de más de una decena de civiles, como respuesta de Islamabad a la supuesta presencia de terroristas en suelo afgano.
Islamabad defendió que sus operaciones aéreas se dirigieron contra "campamentos y escondites terroristas" del grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes, y del grupo yihadista Estado Islámico, en el marco de una acción de represalia por los recientes atentados suicidas registrados en Pakistán, que en los últimos meses han provocado decenas de muertos entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad.