El portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, ha manifestado este martes la repulsa “enérgica” de Naciones Unidas por la muerte de 64 personas, “incluidos niños y trabajadores sanitarios”, tras un ataque con drones que impactó en la noche del pasado viernes contra un hospital situado en la ciudad de El Daein, en el suroeste de Sudán.
“El secretario general (António Guterres) exige que todas las partes cumplan con sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional Humanitario, que protege específicamente al personal y las instalaciones médicas y prohíbe los ataques dirigidos contra civiles y bienes de carácter civil”, ha indicado Dujarric en un comunicado difundido desde la sede de la ONU.
En esa misma nota, el portavoz ha reclamado a todos los actores implicados en la guerra de Sudán que reduzcan de inmediato la escalada de violencia en los combates y se avengan a un cese de hostilidades, en el marco del conflicto iniciado en abril de 2023 entre el Ejército sudanés y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
Del mismo modo, Dujarric ha reiterado el llamamiento de la organización para que las partes cooperen con los mediadores “a fin de regresar a la mesa de negociaciones” y “avanzar hacia un alto el fuego duradero y un proceso político integral, inclusivo y liderado por los propios sudaneses”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado a 2.036 el balance de fallecidos en más de 200 ataques contra instalaciones y personal sanitario a lo largo de casi tres años de conflicto en Sudán, después del último bombardeo mortal registrado en un área bajo influencia de las RSF.
Entre las víctimas mortales del ataque en El Daein figuran dos enfermeras y un médico, mientras que 89 personas resultaron heridas y el hospital quedó completamente fuera de servicio tras la agresión.