Naciones Unidas ha denunciado este viernes el efecto de las “órdenes de desplazamiento generalizado” dictadas por el Ejército israelí sobre varios distritos de la capital libanesa, Beirut, así como en áreas del sur y el este del país. El organismo alerta de que estas decisiones “causan más miseria y sufrimiento” a una población que arrastra una crisis prolongada desde hace años, agravada tras el estallido del conflicto posterior a los ataques del 7 de octubre de 2023, y advierte de que podrían vulnerar el Derecho Internacional.
“Las incursiones militares terrestres de Israel en el sur del Líbano, las órdenes de desplazamiento generalizado de la población en los suburbios del sur de Beirut, la Bekaa y toda la zona al sur del río Litani, y sus continuos ataques aéreos en diferentes partes del país, están provocando más miseria y sufrimiento a una población civil ya cansada”, ha dicho la portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani.
Shamdasani ha recalcado que estas órdenes de evacuación afectan ya a más de un centenar de localidades del sur del país, donde viven miles de personas, y ha recordado que la orden para el sur de Beirut “causó miedo y pánico entre los residentes”. “Cientos de miles de personas se han visto afectadas hasta ahora por estas órdenes de desplazamiento israelíes”, ha subrayado.
“Su amplitud hace que sean de muy difícil cumplimiento para la población y, por tanto, pone en duda su eficacia, una exigencia del Derecho Internacional Humanitario, por lo que existe el riesgo de constituir un desplazamiento forzoso”, ha explicado Shamdasani, que ha incidido en que los civiles “están pagando un precio enormemente doloroso” por este nuevo episodio de violencia con Israel.
En la misma comparecencia, la portavoz ha condenado la muerte de civiles en diversos ataques israelíes y ha pedido investigaciones “exhaustivas” sobre lo ocurrido. Al mismo tiempo, ha reprochado al partido-milicia chií Hezbolá el lanzamiento de proyectiles contra Israel, “alcanzando zonas residenciales en el norte y el centro del país”, lo que podría suponer “ataques indiscriminados contra civiles”.
“Pedimos a las partes que se alejen del borde de una gran escalada en este conflicto en Líbano. Reclamamos una desescalada urgente, el cumplimiento de sus obligaciones en virtud de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad (de la ONU) y la aplicación fiel de los acuerdos de alto el fuego de 2024. La soberanía de Líbano y los Derechos Humanos de su pueblo deben ser respetados”, ha zanjado.
En paralelo, la organización no gubernamental Save the Children ha advertido de que las órdenes de evacuación emitidas por el Ejército israelí para cuatro barrios del sur de Beirut afectan a unas 500.000 personas y ha avisado de que podrían desembocar en “una catástrofe humanitaria”.
“Una reubicación forzada sin ninguna garantía de seguridad o de retorno y sin atender las necesidades de la población equivaldría a una grave violación del Derecho Internacional Humanitario””, ha dicho el director de la ONG para Oriente Próximo, norte de África y Europa oriental, Ahmad Alhendawi.
“El desplazamiento forzado despoja a los niños y niñas de casi todo lo que los mantiene seguros: refugio, educación, comunidad y rutina. En su lugar surgen el miedo y el riesgo de violencia, abuso y explotación”, ha destacado, según un comunicado publicado por la organización.
Por ello, ha instado a los dirigentes internacionales a “tomen medidas inmediatas para prevenir un ataque a gran escala contra una ciudad densamente poblada”. “Se deben utilizar todos los mecanismos diplomáticos para evitar una matanza masiva de niños y niñas”, ha subrayado.
“No logramos proteger a la infancia de Gaza. No podemos fallar a los niños y niñas de Líbano. Ningún niño debería pagar jamás el precio de un conflicto que no creó”, ha zanjado Alhendawi, en un contexto marcado por la intensificación de los bombardeos israelíes sobre Líbano, acompañados de nuevas incursiones terrestres en el sur del país.
Las autoridades libanesas han elevado este mismo viernes a cerca de 125 los fallecidos a causa de la campaña de bombardeos lanzada por Israel en respuesta al disparo de proyectiles por parte de Hezbolá, en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país asiático.
En los últimos meses, Israel ya había llevado a cabo decenas de ataques aéreos sobre territorio libanés pese al alto el fuego pactado en noviembre de 2024, alegando que actúa contra posiciones y actividades de Hezbolá y defendiendo que, por ello, no vulnera el acuerdo. Tanto el Gobierno libanés como el grupo chií han rechazado esta interpretación y han condenado estas operaciones, igualmente criticadas por Naciones Unidas.
El alto el fuego establecía que Israel y Hezbolá debían retirar sus fuerzas del sur de Líbano. No obstante, el Ejército israelí mantiene cinco posiciones en territorio libanés, una presencia que Beirut y la milicia chií cuestionan abiertamente y cuyo fin exigen.