La ONU denuncia la muerte de unos 60 civiles en Sudán por ataques con drones del Ejército y las RSF

La ONU condena la muerte de casi 60 civiles en ataques con drones en Sudán y alerta del impacto devastador de la guerra entre el Ejército y las RSF.

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El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, durante una rueda de prensa en Nueva York, Estados Unidos, en octubre de 2024 (archivo) Europa Press/Contacto/Lev Radin

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Naciones Unidas ha censurado este miércoles la muerte de cerca de 60 civiles en varios ataques con drones llevados a cabo en los últimos días en Sudán y ha alertado de las “consecuencias devastadoras” que la guerra entre el Ejército y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), iniciada en abril de 2023, sigue teniendo sobre la población, hundiendo al país africano en una profunda crisis humanitaria.

“Estos últimos asesinatos son un nuevo recordatorio de las devastadoras consecuencias para la población civil del creciente uso de drones en Sudán”, ha dicho el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk. “También perpetúan un patrón que hemos visto una y otra vez en este conflicto: ataques contra bienes e infraestructuras civiles, como mercados, centros de salud y escuelas”, ha lamentado.

Los bombardeos, registrados entre el 15 y el 16 de febrero en cuatro estados sudaneses, causaron la muerte de 57 civiles, entre ellos 15 menores. Entre los incidentes figura un ataque atribuido al Ejército contra un mercado en Kordofán Norte —con al menos 28 fallecidos—, además de otro ataque de las Fuerzas Armadas contra un refugio para desplazados en Kordofán Oeste.

Asimismo, un ataque de las RSF en Kordofán Sur contra dos centros escolares provocó numerosas víctimas, mientras que otro bombardeo contra un hospital en Sennar se saldó con la muerte de tres civiles.

“Los continuados ataques de todas las partes contra objetos civiles deben parar. Las partes deben adoptar medidas urgentes para proteger a los civiles, incluido evitar el uso militar de instalaciones civiles”, ha manifestado Turk, que ha reiterado su llamamiento a las partes para que entablen un diálogo que permita alcanzar un alto el fuego y a la comunidad internacional para que detenga el suministro de armas que alimenta la guerra.

El conflicto interno en Sudán estalló por las profundas discrepancias sobre el proceso de integración del grupo paramilitar RSF en el seno del Ejército, lo que hizo descarrilar la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya debilitada después de la asonada que depuso en 2021 al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.

La guerra, en la que varios países han intervenido respaldando a las distintas facciones, ha colocado a Sudán en una de las peores crisis humanitarias del planeta, con millones de desplazados y refugiados y con creciente preocupación internacional por la expansión de enfermedades y la destrucción de infraestructuras esenciales, que impide atender a cientos de miles de personas afectadas.