Naciones Unidas ha hecho público un ataque contra un convoy de sus fuerzas de pacificación en Sudán del Sur, emboscado por personas armadas no identificadas. El incidente, que derivó en un intercambio de disparos, se saldó sin muertos ni heridos entre los efectivos desplegados por el organismo internacional.
La Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) ha condenado con firmeza lo ocurrido y ha atribuido la agresión a “elementos armados no identificados”. Según ha precisado, el convoy fue atacado en una zona limítrofe entre el estado de Jonglei y el Área Administrativa de Gran Píbor.
“El incidente tuvo lugar cuando un contingente de ingenieros de la UNMISS, acompañado por una escolta militar de fuerzas de pacificación, viajaba de Akobo, en Jonglei, a Píbor, en el Área de Administración Protegida de la Policía Militar (GPAA)”, ha detallado a través de un comunicado.
La misión ha explicado que “el convoy fue detenido en un control de carretera no autorizado y posteriormente fue objetivo de disparos”. “Las tropas de pacificación respondieron en defensa propia, en línea con su mandato y las normas de actuación. No hay heridos entre el personal de la ONU”, ha asegurado, al tiempo que ha defendido la actuación de los efectivos sobre el terreno.
En esta línea, la jefa de la UNMISS, Anita Kiki Gbeho, ha recalcado que este tipo de sucesos “son inaceptables”. “Pedimos a las autoridades que abran una investigación rápida, exhaustiva e imparcial para garantizar que los responsables rinden cuentas”, ha zanjado, reclamando a las instituciones sursudanesas que actúen con celeridad.
La UNMISS ha recordado igualmente que los ataques contra tropas de pacificación de la ONU pueden constituir un crimen de guerra. Por el momento, las autoridades de Sudán del Sur no se han pronunciado sobre lo sucedido y ningún grupo ha asumido la autoría de la emboscada contra los ‘cascos azules’.