Naciones Unidas ha instado este martes al Gobierno de Irán a poner punto final a la represión de las protestas y ha recalcado que “es inaceptable tildar a los manifestantes de 'terroristas' para justificar la violencia contra ellos”, después de que varias ONG hayan informado de más de 600 fallecidos en las movilizaciones y disturbios de las últimas semanas.
“El asesinato de manifestantes pacíficos debe cesar”, ha afirmado el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, que también ha reclamado a las autoridades iraníes que restablezcan el acceso a Internet y a los servicios de telecomunicaciones, además de exigir que se garantice la rendición de cuentas por las violaciones de Derechos Humanos en el país centroasiático.
“Como vimos más recientemente en 2022, amplios sectores de la población iraní han salido a las calles para reclamar cambios fundamentales en la gobernanza de su país”, ha señalado, antes de remarcar que “de nuevo, la reacción de las autoridades es infligir una fuerza brutal para reprimir demandas de cambio que son legítimas”.
En esta línea, ha reiterado que “este ciclo de horrible violencia no puede continuar” y ha añadido que “el pueblo iraní y sus demandas de igualdad y justicia deben ser escuchados”. Turk ha reclamado igualmente investigaciones conformes con las normas y estándares internacionales sobre la represión y los abusos atribuidos a las fuerzas de seguridad.
“Es extremadamente preocupante ver declaraciones públicas por parte de miembros del aparato judicial indicando la posibilidad de que se use la pena de muerte contra manifestantes a través de procedimientos rápidos”, ha advertido. “Los iraníes tienen derecho a manifestarse pacíficamente. Sus quejas deben ser escuchadas y abordadas, no instrumentalizadas por nadie”, ha concluido.