La misión de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) ha reclamado este lunes de manera inmediata la “suspensión de los enfrentamientos” en la zona limítrofe entre Afganistán y Pakistán, alarmada por el aumento de víctimas civiles y el grave “impacto humanitario” sobre la población. Este llamamiento se produce mientras continúa una ofensiva que, de acuerdo con Islamabad, habría dejado hasta ahora alrededor de 400 combatientes talibán muertos.
En un comunicado oficial, la UNAMA ha urgido a todas las partes implicadas a “cumplir con sus obligaciones en el marco del Derecho Internacional y garantizar la protección de los civiles”. “En medio de los combates en curso, y de conformidad con su mandato, la UNAMA sigue documentando incidentes con víctimas civiles en Afganistán”, ha señalado la misión, que mantiene el seguimiento sobre el terreno.
El organismo ha subrayado además que las agencias humanitarias continúan “registrado un impacto humanitario muy negativo para el pueblo afgano, que incluye desplazamientos a gran escala e interrupciones en el suministro de ayuda”. Mientras las autoridades talibán hablan de cerca de medio centenar de civiles fallecidos, la UNAMA ha podido confirmar al menos 42 muertos, entre ellos varios menores.
Según el documento, “las víctimas civiles incluyen las causadas por fuego indirecto en enfrentamientos transfronterizos que afectaron zonas residenciales en las provincias de Paktiyá, Paktiká, Nangarhar, Kunar y Jost, en Afganistán, así como las causadas por ataques aéreos en las provincias de Paktiká y Nangarhar”.
La misión ha advertido igualmente de que unas 16.400 personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares, a lo que se suman los cientos de desplazados por el terremoto de agosto de 2025, el más letal registrado en Afganistán en las últimas tres décadas. A muchos de ellos se les ha instado a regresar a sus localidades de origen como “medida preventiva”, pese a la inestabilidad.
La UNAMA denuncia que “las restricciones a la circulación en la zona fronteriza debido al conflicto activo han reducido la capacidad de las agencias humanitarias y sus socios para prestar asistencia vital y de otro tipo en las zonas más afectadas, dejando a los afganos que vuelven desde Pakistán particularmente vulnerables”, al tiempo que alerta de daños en centros sanitarios.
El deterioro de la seguridad ha obligado incluso al Programa Mundial de Alimentos (PMA) a paralizar de forma temporal sus operaciones en las áreas más castigadas por la violencia, una decisión que podría repercutir en la atención a unos 160.000 residentes.
Bajas en el Ejército paquistaní y avance talibán
En paralelo, las autoridades afganas han elevado este martes a cerca de 150 los soldados paquistaníes muertos en el marco de estos ataques, asegurando que han logrado tomar el control de al menos 40 puestos de vigilancia y cuatro bases militares situadas en la franja fronteriza. Así lo ha comunicado el portavoz del Ministerio de Defensa talibán, Enayatulá Juarazmi, mediante una nota difundida en redes sociales.
El portavoz ha añadido que, solo en la última jornada, las fuerzas talibán han capturado trece posiciones militares “enemigos”. Durante esas operaciones, habrían derribado también cinco drones, mientras que tres militares afganos han perdido la vida.
Juarazmi ha acusado además a las Fuerzas Armadas paquistaníes de vulnerar repetidamente la soberanía afgana: “Durante los últimos días, el Ejército paquistaní ha violado den reiteradas ocasiones el espacio aéreo de Afganistán, donde ha atacado áreas residenciales, instalaciones públicas, mezquitas, escuelas y campos de desplazados en Kabul, Lagmán, Nangarhar, Kunar y Jost, entre otras provincias”.