Naciones Unidas ha reclamado este viernes “moderación” y ha urgido a las partes implicadas a impedir que el conflicto vuelva a intensificarse, tras los recientes choques entre facciones armadas afines al Gobierno sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en distintos barrios de Alepo, en el noroeste de Siria.
“A pesar de los esfuerzos que se están haciendo para tratar de calmar los combates, los peligros de una nueva escalada y sus efectos sobre la población civil son sumamente preocupantes”, ha señalado en rueda de prensa el portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric.
Dujarric ha subrayado que “todas las partes están obligadas por el Derecho Humanitario a proteger en todo momento a los civiles y la infraestructura civil” y ha pedido a todos los actores que adopten medidas concretas para prevenir “nuevas bajas civiles”.
“Hacemos un llamamiento a todas las partes para que demuestren verdadera flexibilidad y buena fe y vuelvan rápidamente a las negociaciones a fin de garantizar la plena aplicación del acuerdo del 10 de marzo”, ha añadido el portavoz.
El incremento de la inseguridad en Alepo, ha avisado, ha bloqueado el acceso a vías estratégicas dentro de la ciudad, lo que ha mermado la capacidad de desplazamiento de las agencias humanitarias y ha provocado retrasos en el reparto de ayuda a la población civil.
Por su parte, el Ejército sirio confirmó el jueves el arranque de una campaña de bombardeos contra posiciones de las FDS en Sheij Maqsud y Ashrafiyé, alegando que estos barrios bajo control de las milicias kurdas se han transformado en “cuarteles generales, puestos militares y centros de lanzamiento de operaciones”.