Naleraq, la formación independentista que ejerce de principal fuerza opositora en Groenlandia, ha instado a las autoridades de la isla a entablar contactos “directamente” con la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, “sin contar con Dinamarca”, en un contexto de creciente tensión en Europa por las advertencias procedentes de Washington.
El partido ha reaccionado así a la iniciativa del actual Ejecutivo groenlandés, que ha pedido mantener un encuentro con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, acompañado por representantes del Gobierno danés para tratar esta cuestión.
Frente a este planteamiento, figuras destacadas de Naleraq, entre ellas Juno Berthelsen --exresponsable de la cartera de Exteriores de Groenlandia--, subrayan la necesidad de que “Groenlandia vaya sola a estas conversaciones”. “Vamos a trabajar para que Groenlandia mantenga contactos parlamentarios directos con Estados Unidos”, ha señalado en un mensaje difundido en redes sociales.
“Debemos ser capaces de abrir un diálogo sobre lo que queremos y lo que Estados Unidos piensa sin que todo pase por el filtro de la parte danesa”, ha remarcado, acusando al actual Gobierno groenlandés de “parecer paralizado” ante los últimos movimientos. “No parecen capaces de gestionarlo, incluso cuando la parte estadounidense está solicitando dialogar”, ha añadido.
Naleraq defiende la ruptura total del vínculo con Dinamarca y la independencia plena de Groenlandia. En las elecciones de 2025 logró el 25 por ciento de los sufragios y cuenta con 8 escaños en el Parlamento local, el Inatsisartut, compuesto por 31 diputados.
Aunque el partido no forma parte del actual Gobierno de coalición, sostiene que es posible alcanzar un entendimiento con Washington para una “asociación libre” entre ambas partes --por la cual Groenlandia recibiría respaldo y protección de Estados Unidos a cambio de determinados derechos militares, sin llegar a ser anexionada--.
“Queremos una independencia y autodeterminación completa. Esto requiere prepararnos en el terreno político, pero también en el práctico, y que seamos nosotros los que establezcamos relaciones internacionales que puedan sostener el futuro de Groenlandia como nación soberana”, ha indicado la formación.
Las ambiciones de Trump sobre Groenlandia se han mantenido constantes desde su regreso a la Casa Blanca hace un año. Amparándose en argumentos de seguridad nacional y en la presencia de buques chinos y rusos en la zona, el presidente de Estados Unidos ha reiterado su interés en reforzar el control sobre la isla.