Las autoridades israelíes han comunicado en la noche de este domingo la puesta en marcha de un "plan de oración limitado" en la iglesia del Santo Sepulcro, horas después de que la diócesis de Jerusalén denunciara que la Policía de Israel había bloqueado la entrada del jefe de la iglesia Católica en la ciudad santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, a la tradicional misa del Domingo de Ramos.
"En una reunión de evaluación celebrada esta tarde por el comandante del distrito de Jerusalén, el comisario Avshalom Peled, junto con el comandante de la zona de David, el superintendente jefe Dvir Tamam, y en coordinación con el representante del Patriarcado Latino, a fin de permitir a todas las confesiones cristianas la libertad de culto en la iglesia del Santo Sepulcro, se ha aprobado un plan de oración limitado", ha informado la Policía de Israel en sus redes sociales.
En ese mismo mensaje, la Policía ha subrayado que la "restricción" en los lugares de culto "que carecen de un área de protección estándar, inclusive la iglesia del Santo Sepulcro" obedece "de las directrices del mando del Frente Interno de la preocupación por la seguridad de los fieles".
La institución policial ha añadido además que tanto la plaza del Muro de las Lamentaciones como el Monte del Templo permanecen "cerrados a los fieles" por motivos de "seguridad".
Mientras tanto, el Patriarcado Latino de Jerusalén no ha emitido todavía una nueva reacción, después de haber denunciado en un comunicado previo que agentes israelíes interceptaron este domingo la comitiva privada encabezada por Pizzaballa cuando se dirigía a uno de los principales lugares de culto del planeta, símbolo de la convivencia religiosa en la ciudad, obligando al grupo a regresar.
Esta situación ha sido igualmente criticada por el custodio de Tierra Santa, el reverendo Francesco Ielpo, responsable de la iglesia del Santo Sepulcro, así como por diversos gobiernos y organismos internacionales. Desde el Ejecutivo de Italia al de Hungría, pasando por el Gobierno español, cuyo presidente, Pedro Sánchez, ha reclamado a Israel que respete "la diversidad de credos y el derecho internacional" tras este "ataque injustificado a la libertad religiosa".
Posteriormente, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, ha replicado a Sánchez recordándole que cuando un "misil iraní" cayó en las proximidades de la iglesia del Santo Sepulcro "no tuvo nada que decir", y ha insistido en que su país "está comprometido con la libertad de religión y de culto", y que "seguirá defendiéndola, a diferencia del régimen iraní".