El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) ha anunciado que abrirá una investigación sobre el ataque con dron registrado el miércoles contra la ciudad de Goma, en el este del país y bajo control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23). El bombardeo se saldó con tres fallecidos, entre ellos una cooperante francesa del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
El Ejecutivo congoleño ha expresado su “tristeza” por lo ocurrido y ha trasladado sus condolencias tanto a las familias de las víctimas como a las autoridades francesas por la muerte de la empleada de UNICEF, Karine Buisset. Asimismo, ha puesto en valor el trabajo de los equipos humanitarios que asisten a la población del este del país africano, según ha informado la emisora Radio Okapi.
“Con su presencia, así como con sus acciones de ayuda al pueblo congoleño y la documentación de los crímenes, estas mujeres y hombres contribuyen a aliviar el sufrimiento de la sociedad civil y a impulsar la búsqueda de justicia para las víctimas, azotadas por la violencia, las vidas destrozadas y la destrucción resultantes de la agresión contra RDC por parte de Ruanda, que actúa con sus aliados del M23”, ha señalado.
Las autoridades han indicado que las circunstancias concretas del ataque están bajo examen y han reiterado su adhesión al Derecho Internacional, en particular a las normas sobre protección de civiles y personal humanitario desplegado en el país. Por el momento, el Gobierno no ha atribuido públicamente la autoría del ataque contra Goma.
El suceso ha sido firmemente condenado por UNICEF y por Naciones Unidas, incluido el secretario general, António Guterres, que manifestó su “indignación” por el bombardeo y por la muerte de Buisset, la segunda cooperante fallecida en la RDC en lo que va de año. El dron impactó en un inmueble que albergaba a trabajadores humanitarios y a personal de la Dirección General de Protección Civil y Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea.
“Nosotros, junto con UNICEF, expresamos nuestras más sinceras condolencias a su familia, sus amigos y sus colegas de UNICEF”, ha dicho el portavoz de Guterres, Stéphane Guterres, quien ha reiterado que “las partes deben garantizar la protección de los civiles y de quienes prestan asistencia vital”.
“El personal humanitario nunca debe ser un objetivo. Esto es Derecho Internacional. No se debate ni se negocia. Debe respetarse”, ha manifestado en rueda de prensa. A estas críticas se ha sumado también el Gobierno de Estados Unidos, a través de la Oficina para Asuntos Africanos del Departamento de Estado.
Reacción y críticas de Estados Unidos
Desde Washington han señalado que los tres muertos en el ataque “se suman a la trágica pérdida de vidas que sigue impactando a incontables civiles en el este de RDC”. “Expresamos nuestras sinceras condolencias a sus familias y colegas y pedimos a las partes que protejan al personal humanitario y de la ONU”, ha subrayado el departamento estadounidense.
“Los ataques contra áreas civiles son inaceptables. Estados Unidos espera que todas las partes en conflicto cumplan con sus compromisos”, ha destacado en un mensaje en redes sociales, en aparente alusión al alto el fuego vigente en la zona para tratar de avanzar hacia un acuerdo de paz en el este del país.
Acusaciones del M23 y contexto del conflicto
El M23, por su parte, ha responsabilizado a las autoridades de la RDC de este “ataque terrorista” y ha acusado a Kinshasa de “un ataque contra la ONU y la UE”. El grupo ha recalcado que el bombardeo se produjo en un punto “muy alejado de la línea del frente” y ha añadido que “este acto de agresión supone una provocación intolerable que afecta a una zona urbana densamente poblada, poniendo deliberadamente en peligro a miles de civiles inocentes”.
El M23, que se hizo con el control de Goma en enero de 2025 en el marco de su ofensiva en el este de la RDC, denunció el 25 de febrero que el Ejército había lanzado una “ofensiva a gran escala” en la región, con ataques contra “zonas densamente pobladas”, pese al alto el fuego en vigor para tratar de contener la escalada.
Este grupo rebelde, respaldado por Ruanda e integrado mayoritariamente por tutsis congoleños, logró en 2025 hacerse con amplias áreas de las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, incluidas sus capitales, Goma y Bukavu. Esta ofensiva incrementó las tensiones entre Kinshasa y Kigali y dio lugar posteriormente a un proceso de negociaciones destinado a evitar una mayor expansión del conflicto en la región.