La República Democrática del Congo acepta la propuesta de Angola para un nuevo alto el fuego con el M23 desde el 18 de febrero

La RDC acepta la propuesta de Angola para un nuevo alto el fuego con el M23 desde el 18 de febrero, en busca de un cese duradero de las hostilidades.

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El presidente e República Democrática del Congo (RDC), Félix Tshisekedi, durante una visita oficial a Francia en enero de 2026 (archivo) Europa Press/Contacto/Telmo Pinto

El presidente e República Democrática del Congo (RDC), Félix Tshisekedi, durante una visita oficial a Francia en enero de 2026 (archivo) Europa Press/Contacto/Telmo Pinto

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Las autoridades de República Democrática del Congo (RDC) han comunicado este viernes que dan su visto bueno a la nueva propuesta de alto el fuego impulsada por Angola, que entraría en vigor el 18 de febrero, como parte de los esfuerzos para alcanzar un cese “efectivo, controlado y duradero” de las hostilidades con el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23).

La Presidencia congoleña ha indicado que “toma nota” de la iniciativa del presidente de Angola, Joao Lourenço, “en favor de un retorno duradero a la paz y la estabilidad en la región de los Grandes Lagos”, y ha confirmado que acepta la propuesta “en un espíritu de responsabilidad, apaciguamiento y búsqueda de la solución pacífica al conflicto”.

En su comunicado, difundido a través de sus redes sociales, la jefatura del Estado ha detallado que “este alto el fuego se enmarca en el mecanismo de supervisión y verificación del alto el fuego firmado el 14 de octubre de 2025 en Doha, cuyo objetivo es garantizar un cese de hostilidades efectivo, controlado y duradero mediante un sistema estructurado de supervisión y seguimiento de incidentes”.

El texto subraya que el acuerdo “implica una congelación estricta e inmediata de las posiciones, la detención de todos los refuerzos militares, el cese de todas las rotaciones o reabastecimiento ofensivo, la prohibición de todo intento de modificar el ‘statu quo’ sobre el terreno y el fin de todo apoyo exterior a los grupos armados que apoyan en el territorio nacional”.

Además, precisa que el entendimiento “supone además la protección efectiva a las poblaciones civiles y el respeto del Derecho Internacional Humanitario”, antes de advertir que “toda consolidación unilateral de posiciones militares o cualquier acción destinada a alterar el equilibrio sobre el terreno durante el período de alto el fuego comprometería gravemente la credibilidad del proceso y debilitaría sus perspectivas”.

La Presidencia ha reiterado que “RDC sigue comprometido con un retorno duradero a la paz, dentro del estricto respeto de su soberanía, su integridad territorial y la seguridad de sus ciudadanos”, mientras el M23 aún no se ha pronunciado sobre la propuesta formulada por Lourenço durante la jornada del jueves.

El jefe de Estado angoleño mantiene desde hace meses un rol central de mediación para tratar de alcanzar un acuerdo de paz definitivo entre la RDC y el M23, respaldado por Ruanda. A comienzos de febrero, las partes sellaron en Qatar un pacto para establecer un mecanismo de monitorización del alto el fuego vigente, que prevé el despliegue de una misión de la Misión de Naciones Unidas en República Democrática del Congo (MONUSCO) en la ciudad de Uvira.

El M23 comunicó el pasado 18 de enero la retirada de todas sus fuerzas de Uvira, urbe que había conquistado el año anterior y de la que anunció inicialmente su salida como gesto de buena voluntad hacia las conversaciones internacionales para resolver el conflicto en el este del país, aunque posteriormente ha acusado al Ejército de cometer abusos en la localidad.

Este grupo armado se hizo en 2025 con el dominio de amplias zonas de las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, incluidas sus capitales, Goma y Bukavu, en el marco de una ofensiva que incrementó las tensiones entre Kinshasa y Kigali y dio lugar después a un proceso de negociación destinado a frenar la expansión del conflicto en toda la región.