La República Democrática del Congo acoge al primer grupo de migrantes expulsados por EEUU

La RDC recibe a 15 migrantes sudamericanos expulsados de EEUU en un marco temporal que reaviva viejos temores sobre seguridad y derechos humanos.

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Migrantes latinoamericanos ven por televisión a Donald Trump Felix Marquez/dpa

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El Ejecutivo de la República Democrática del Congo ha comunicado en la noche de este viernes la llegada al país del primer contingente de migrantes sudamericanos devueltos desde Estados Unidos, en aplicación del acuerdo bilateral suscrito entre Washington y Kinshasa, similar a los firmados con otros Estados como Ghana, Ruanda, Sudán del Sur y Uganda.

“Un contingente inicial de 15 personas ha llegado a Kinshasa el 17 de abril de 2026, de acuerdo con el calendario establecido por las autoridades competentes”, ha confirmado el Ministerio de Comunicación e Información del país africano en sus redes sociales.

Las autoridades congoleñas han insistido en que la presencia de estas personas es “estrictamente transitoria, temporal y de duración limitada” y han subrayado que su recepción no responde a “un mecanismo de residencia permanente en el territorio nacional ni de reubicación permanente”.

El Gobierno congoleño garantiza que los migrantes serán acogidos en condiciones que cumplirán “con los requisitos de seguridad, las normas administrativas aplicables y los estándares reconocidos para la gestión ordenada del movimiento de personas”, y con “los principios de humanidad y solidaridad, en estricto cumplimiento de la soberanía nacional y los intereses” del país.

Al mismo tiempo, juristas y defensores de derechos humanos han expresado reservas sobre la naturaleza de estos acuerdos impulsados por Estados Unidos con países africanos y de otras zonas, al tratarse en varios casos de gobiernos señalados por prácticas represivas y graves carencias en materia de DDHH, como Esuatini, Sudán del Sur y Guinea Ecuatorial.

En el caso concreto de la RDC, la oposición al presidente Félix Tshisekedi, junto a sectores de la sociedad civil y organizaciones de derechos humanos, manifiestan su inquietud ante la posibilidad de que se repitan episodios similares a los de 1994 en el este del país, cuando las autoridades abrieron la frontera a los tutsis que escapaban de los hutus durante el genocidio ruandés, un gesto de acogida que terminó derivando en varias muertes de congoleños en la región de Kivu.