La Comisión Europea ha anunciado la movilización de 63 millones de euros para responder a la crisis humanitaria en Birmania y a sus repercusiones en la región, especialmente en Bangladesh, país que acoge a unos 1,2 millones de refugiados rohingya desde que hace cinco años una junta militar tomó el poder en el país asiático mediante un golpe de Estado.
Del total comprometido, el Ejecutivo comunitario reserva 38,6 millones de euros para apoyar a las comunidades afectadas por el conflicto armado en Birmania. Estos recursos servirán para financiar asistencia alimentaria y nutrición de emergencia --ante los elevados niveles de inseguridad alimentaria--, así como refugio para las personas desplazadas por la fuerza y el acceso a agua potable y servicios de saneamiento.
Además, parte de estos fondos se dirigirá a reforzar la atención sanitaria en las zonas más castigadas por la violencia y de difícil acceso, a programas de educación sobre los riesgos de las minas y asistencia a las víctimas de minas terrestres, junto con iniciativas de educación en contextos de emergencia, según ha precisado la Comisión en un comunicado.
Los 23,4 millones de euros restantes se destinarán a Bangladesh para respaldar a los casi 1,2 millones de rohingya refugiados en el país, la mayoría asentados en la ciudad de Cox's Bazar, así como a las comunidades locales que les dan cobijo.
En este caso, la financiación se orientará a cubrir necesidades básicas, incluyendo asistencia alimentaria y nutricional, el mantenimiento de los refugios en los campamentos y de otras infraestructuras, la prestación de servicios esenciales como la atención de salud, además de educación en situaciones de emergencia y acceso al agua y al saneamiento.
Esta partida forma parte de la asignación inicial de la UE para 2026 en el Sur y Sudeste Asiático y, como el resto de la ayuda humanitaria europea, se canaliza a través de organizaciones socias, entre ellas ONG internacionales y agencias de Naciones Unidas.
En Birmania, las necesidades humanitarias se han disparado desde el golpe militar de hace cinco años, una crisis que se agravó tras el terremoto de magnitud 7,7 registrado en marzo de 2025, que causó casi 4.000 muertos y afectó también a China y Tailandia.
Los recortes en la financiación global y el ejercicio de priorización llevado a cabo por la ONU han reducido a algo más de 16 millones el número de personas seleccionadas para recibir ayuda en el marco de la crisis birmana, pese a que se contabilizan más de 3,6 millones de desplazados forzosos.
Los enfrentamientos se extienden por prácticamente todo el territorio birmano y el conflicto está considerado el segundo más mortífero del planeta, de acuerdo con la Comisión Europea, que ha reiterado su inquietud por la situación de los 1,2 millones de rohingya asentados en Bangladesh tras el éxodo masivo desde Birmania hace más de ocho años.
La falta de medios de vida y el aumento de la inseguridad están llevando a un número creciente de refugiados a emprender peligrosas travesías con destino a Malasia, Indonesia, Tailandia e India.