Los comisarios europeos de Interior y Migración, Magnus Brunner, y de Asociaciones Internacionales, Josef Síkela, se han desplazado a Senegal con el objetivo de cerrar un refuerzo de la cooperación en control de fronteras y acelerar las deportaciones de migrantes a quienes se deniega el asilo en la Unión Europea, dentro de la nueva asociación estratégica que Bruselas negocia con este país africano.
Durante los dos días de visita, Brunner y Síkela tienen previsto reunirse con el presidente senegalés, Bassirou Diomaye Faye, además de otros cargos políticos y jóvenes emprendedores. En este marco, la UE pretende reafirmar su respaldo al programa operativo conjunto destinado a mejorar la capacidad de Senegal para vigilar sus fronteras y llevar a cabo operaciones en alta mar.
Para Bruselas, Senegal es un "socio clave" en la "frágil" región del Sahel y, por ello, aspira a intensificar los lazos en materia de inversión y seguridad con "un socio estable y fiable", pieza central de la estrategia europea en seguridad y migración.
La Comisión Europea subraya que las conversaciones con Senegal para profundizar la cooperación se apoyan en una "sólida agenda de inversiones" en el marco de 'Global Gateway', el programa con el que la UE quiere impulsar el desarrollo de sectores estratégicos en terceros países —como la energía, la transformación digital o las infraestructuras de transporte—, al tiempo que refuerza la colaboración en seguridad, combate el tráfico de migrantes y acelera los retornos de quienes no tienen derecho a protección en territorio europeo.
En esta línea, los servicios comunitarios sostienen que el viaje de los dos comisarios ejemplifica una visión integrada que combina "invertir en oportunidades económicas" con "fortalece la cooperación" en ámbitos clave como la seguridad, con la intención de "construir relaciones mutuamente beneficiosas con socios estratégicos de todo el mundo".
Asimismo, Bruselas defiende que "responder a las aspiraciones de la juventud africana a la vez que se reduce la presión migratoria ilegal, contribuye también a la estabilidad de la región y protege los intereses europeos".