Bruselas ha calificado la decisión de Nicaragua de ordenar la salida del embajador español en Managua, Sergio Farré Salvá, como “unilateral, injustificada e inaceptable” y ha instado al Ejecutivo de Daniel Ortega a dar marcha atrás en una medida que, a su juicio, “solo conducirá a un mayor aislamiento internacional” del país centroamericano.
“La decisión de las autoridades nicaragüenses de expulsar al embajador español en Managua es una decisión unilateral, injustificada e inaceptable que solo conducirá a un mayor aislamiento internacional de Nicaragua”, ha indicado este viernes un portavoz de Exteriores de la Comisión Europea en declaraciones remitidas a Europa Press.
La Comisión Europea ha expresado además su respaldo “plenamente” a España y, a continuación, ha reclamado al Gobierno nicaragüense que “revierta esta situación” abierta con la expulsión tanto del máximo representante diplomático español como del responsable de la segunda jefatura en el país, al considerar que “la diplomacia y el diálogo deben continuar”.
“Reafirmamos nuestro compromiso continuo con el pueblo nicaragüense y con la defensa de la democracia, los Derechos Humanos, el Estado de derecho y el libre funcionamiento de las organizaciones de la sociedad civil”, ha agregado el portavoz comunitario.
Las manifestaciones de Bruselas llegan después de que el pasado fin de semana las autoridades nicaragüenses expulsaran, sin ofrecer explicación alguna, al embajador español en Managua, Sergio Farré Salvá —nombrado para el puesto el pasado 2 de diciembre— y al titular de la segunda jefatura de la legación española.
Respuesta de España “en estricta reciprocidad”
El Gobierno español reaccionó el domingo “en estricta reciprocidad” ordenando la expulsión del embajador de Nicaragua en España, Mauricio Carlo Gelli, así como de “otro diplomático” destinado en la Embajada nicaragüense en Madrid, según informó entonces el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Desde Exteriores no se han ofrecido aclaraciones adicionales sobre las razones esgrimidas por el régimen de Ortega y, de hecho, el ministro José Manuel Albares, cuestionado el jueves por los periodistas, se limitó a subrayar que corresponde al Gobierno de Nicaragua explicar los motivos de su decisión.
“Lo que sí le puedo decir es que el embajador de España en Nicaragua, como todos los embajadores españoles en el mundo, realizan sus funciones de manera escrupulosa en respeto de la Convención de Viena que rige las relaciones diplomáticas. Y por lo tanto, esa expulsión que se hizo de manera sumaria, dándole 24 horas, es absolutamente injusta”, indicó el ministro de Exteriores español.
Pese al cruce de expulsiones, el jefe de la diplomacia española se refirió “al pueblo hermano de Nicaragua” y recalcó que “España va a seguir trabajando por tener las mejores relaciones con ellos” porque desea “lo mejor” para la ciudadanía nicaragüense.