El Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea (SEAE) ha arremetido este miércoles contra el proyecto de ley sobre la pena de muerte avalado por la Comisión de Seguridad de la Knesset, el Parlamento israelí, al que ha tildado de “profundamente preocupante” y frente al que ha reiterado su rechazo a la pena capital “bajo cualquier circunstancia”.
“La Unión Europea se opone a la pena capital en todos los casos y bajo cualquier circunstancia. La pena de muerte es una violación del derecho a la vida y no puede ejecutarse sin violar el derecho absoluto a no ser sometido a tortura ni a otros malos tratos”, ha expresado la diplomacia comunitaria en un comunicado difundido a los medios de comunicación.
Para Bruselas, que el texto salga adelante en el pleno supondría “un grave retroceso en esta importante práctica” y en las posiciones que Israel “ha expresado en el pasado”, recordando que hasta ahora el país mantenía una moratoria tanto sobre las ejecuciones como sobre la imposición de condenas de muerte, “dando así ejemplo en la región a pesar de un entorno de seguridad complejo”.
Tras subrayar que la pena capital “no tiene un efecto disuasorio comprobado” y que hace “irreversibles los errores judiciales”, la UE ha instado a Israel a “respetar su posición anterior basada en principios”, a cumplir sus obligaciones derivadas del Derecho Internacional y a mantener su “compromiso con los principios democráticos”, recogido igualmente en las cláusulas del Acuerdo de Asociación UE-Israel.
El proyecto, que ha superado la primera lectura en comisión, plantea modificar el Código Penal para introducir la pena de muerte para quienes asesinen a israelíes por motivos ideológicos o racistas, tipificando estos hechos como “acto de terrorismo”. Si recibe el respaldo definitivo en la Knesset, la norma se aplicaría con carácter retroactivo a condenados por los ataques del 7 de octubre de 2023.
Asimismo, la iniciativa prevé la pena capital para determinados actos de “terrorismo, racismo u hostilidad hacia el público”, conceptos definidos de manera ambigua.
Reacciones a la aprobación en primera lectura
El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ha indicado que la aprobación en primera lectura “constituye una peligrosa medida terrorista que allana el camino para cometer crímenes de asesinato y liquidación” contra sus “valientes presos” en cárceles israelíes.
El paso de la Knesset “confirma el declive sin precedentes y brutal del sistema de ocupación”, ha señalado, afirmando que viola “de manera flagrante” todas las leyes y convenciones internacionales relativas a los prisioneros de guerra.
“Advertimos del peligro de esta ley, mediante la cual la ocupación pretende convertir las prisiones en escenarios de liquidación directa, después de que la ocupación haya practicado todos los métodos de muerte lenta contra los prisioneros a través de la tortura, la privación y la negligencia médica”, ha subrayado, tras indicar que atentar contra la vida de los presos es una “línea roja” de Hamás “que abrirá las puertas a la ira y la confrontación por todos los medios”.
El grupo pide reforzar el apoyo a la causa de los presos e insiste a la comunidad internacional “para que tomen medidas urgentes para detener este crimen antes de que sea finalmente aprobado”.
Aunque todavía no se ha pronunciado sobre la aprobación en primera lectura, la ONU viene pidiendo a las autoridades de Israel que retiren el proyecto de ley, argumentando que la propuesta supone un golpe al Derecho Internacional. “La ONU es muy clara en lo relativo a la pena de muerte y se opone a ella en todas las circunstancias”, aseguró el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, a principios de año.
Naciones Unidas ha insistido en que la ley “genera preocupaciones a nivel de Derechos Humanos, incluido debido a que es discriminatoria al aplicarse exclusivamente a palestinos”.