La Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, ha confirmado la puesta en marcha de una alianza en materia de seguridad y defensa con Ghana, el primer pacto de este tipo que la UE suscribe con un Estado africano, a través de la cual ambas partes intensificarán su cooperación en ámbitos como la lucha contra el terrorismo, la prevención de conflictos y la ciberseguridad.
El anuncio se ha realizado este lunes en una rueda de prensa conjunta en Accra, capital ghanesa, junto a la vicepresidenta del país, Opoku-Agyemang. Durante su intervención, Kallas ha remarcado que la UE y Ghana “comparten una larga colaboración” que trasciende el mero desarrollo y el comercio, y ha subrayado que el país de África Occidental “es un pilar de paz y democracia en la región”.
“Hoy damos un paso más allá al firmar una nueva alianza en materia de seguridad y defensa. Se trata de la primera de su tipo en un país africano, y es importante porque la seguridad en Europa y África está profundamente interconectada”, ha señalado la responsable de la diplomacia europea, poniendo el foco en el carácter pionero del acuerdo.
Tras rubricar la alianza, Kallas ha procedido a la entrega de diverso material militar, entre el que se incluyen drones de vigilancia, armas antidrones y motocicletas. Este equipamiento forma parte del paquete de 50 millones de euros que la Unión Europea ha destinado a Ghana desde 2023 para reforzar sus capacidades de defensa.
“Lo que ven hoy aquí es una demostración tangible de lo que nuestra alianza puede lograr”, ha enfatizado Kallas, que también ha llamado la atención sobre la “creciente inestabilidad en la región”. En este contexto, ha explicado que la UE “apoya a las Fuerzas Armadas de Ghana en el norte del país y más allá” con el objetivo de combatir el terrorismo, reforzar el control de las fronteras y mejorar la seguridad marítima.
La Alta Representante ha recordado igualmente que tanto la UE como Ghana “se enfrentan a amenazas a la paz y la seguridad”, y que “de distintas maneras, ambos” se ven afectados por guerras en sus vecindarios; en el caso europeo, con el conflicto en Ucrania, y en el caso ghanés, por las crisis en Sudán y en el resto del Sahel.
Para concluir, Kallas ha denunciado que “más allá de las consecuencias económicas, el reclutamiento inmoral de ciudadanos africanos por parte de Rusia se aprovecha de las dificultades económicas. Sus ciudadanos no deberían verse involucrados en una guerra que no les pertenece”, advirtiendo del impacto humano y político de estas prácticas en el continente africano.