La Unión Africana avisa del deterioro de la seguridad en Sudán del Sur y reclama contención para frenar una nueva guerra

La Unión Africana alerta del deterioro de la seguridad en Sudán del Sur, reclama contención a las partes y avisa del riesgo para el acuerdo de paz de 2018.

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El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmud Ali Youssouf, durante una rueda de prensa en la capital de Etiopía, Adís Abeba, en octubre de 2025 (archivo) Europa Press/Contacto/Michael Tewelde

El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmud Ali Youssouf, durante una rueda de prensa en la capital de Etiopía, Adís Abeba, en octubre de 2025 (archivo) Europa Press/Contacto/Michael Tewelde

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La Unión Africana (UA) ha expresado su inquietud ante “el deterioro de la seguridad” en Sudán del Sur tras los recientes choques armados en el estado de Jonglei, advirtiendo de que estos sucesos vulneran el acuerdo de paz suscrito en 2018 entre el presidente, Salva Kiir, y el entonces líder rebelde, Riek Machar, tras el conflicto desencadenado después de la independencia del país en 2011. Por ello, el organismo continental ha pedido “contención” a todos los actores implicados.

El presidente de la Comisión de la UA, Mahmud Ali Youssouf, ha mostrado su “gran alarma” por la “retórica incendiaria” y por unas actuaciones que “suponen un riesgo de más violencia y de poner a la población civil, incluidas mujeres y niños, frente a un mayor riesgo”.

“Estos acontecimientos van contra la letra y el espíritu del Acuerdo Revitalizado sobre la Resolución del Conflicto en Sudán del Sur”, ha señalado, en alusión al pacto de 2018, subrayando además que “la protección de los civiles sigue siendo una responsabilidad fundamental de todas las partes en conflicto”.

En este sentido, ha recordado que, aunque las autoridades sursudanesas han reiterado en diversas ocasiones su compromiso con el proceso de paz, persisten “graves preocupaciones” por las “violaciones del alto el fuego permanente y su impacto negativo sobre la situación humanitaria”, de acuerdo con un comunicado difundido por la UA.

Ante este escenario, Ali Youssouf ha instado a las partes enfrentadas a que “ejerzan la máxima contención, reduzcan inmediatamente las tensiones y cumplan totalmente con sus obligaciones” derivadas del acuerdo. “Esto incluye un respeto estricto al acuerdo de alto el fuego, el respeto a los mecanismos pactados para compartir el poder y la vuelta a una toma de decisiones inclusiva y basada en el consenso”, ha remachado.

En la misma línea, ha reclamado que los actores políticos y militares “pongan los intereses del pueblo de Sudán del Sur por encima de cualquier otra consideración” y que “resuelvan sus diferencias a través del diálogo y los medios pacíficos, de cara a garantizar una finalización exitosa del periodo de transición” abierto tras el pacto de 2018.

Por otro lado, el ministro de Información y portavoz del Ejecutivo sursudanés, Ateny Wek Ateny, ha negado que exista una guerra abierta en el país y ha defendido que las Fuerzas Armadas llevan a cabo una “operación defensiva” contra el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán en la Oposición (SPLM-IO), liderado por Machar.

“No estamos en guerra”, ha asegurado. “Es una operación defensiva destinada a detener el avance de elementos armados y proteger a los civiles”, ha añadido, insistiendo en que el Ejército tiene el mandato de salvaguardar la integridad territorial y la seguridad de la población.

El portavoz gubernamental ha reiterado además que el Gobierno mantiene su compromiso con el acuerdo de 2018 y ha recalcado que el texto “no ha colapsado”. “El SPLM-IO es una institución, no una persona, y sigue existiendo en el marco del acuerdo”, ha afirmado, antes de urgir al grupo a poner fin a los enfrentamientos para evitar un mayor deterioro del periodo de transición.

Combates y ofensiva en el estado de Jonglei

Durante el fin de semana, el Ejército de Sudán del Sur anunció una ofensiva contra las fuerzas rebeldes en Jonglei y ordenó la evacuación de civiles, del personal de los ‘cascos azules’ de la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) y de trabajadores humanitarios en tres condados, ante el agravamiento de la violencia.

En paralelo, un alto mando militar, el general Johnson Olony, pidió a los soldados que “no perdonen vidas” en la campaña en Jonglei, en el contexto de un conflicto de carácter étnico entre los nuer, grupo al que pertenece Machar, y la comunidad dinka de Kiir. En este marco, reclamó a las tropas que “no perdonen ni una vida, ni a una persona mayor, ni a las gallinas”, unas palabras que suscitaron la condena de la UNMISS y de Naciones Unidas, a la que ahora se suma la UA.

La actual escalada se enmarca en la reanudación de la violencia en Sudán del Sur, que se disparó en febrero de 2025, cuando la milicia White Army (Ejército Blanco) lanzó una ofensiva contra el Ejército sursudanés en la ciudad de Nasir, en el estado de Alto Nilo, cerca de la frontera con Etiopía, llegando a tomar temporalmente la localidad antes de ser expulsada por las fuerzas gubernamentales al mes siguiente.

Tras estos hechos, las autoridades impusieron el arresto domiciliario a Machar, al que acusaron de conspirar contra la seguridad del Estado. El SPLM-IO denunció entonces una violación del acuerdo de paz y alertó del peligro de un conflicto a gran escala si su líder no era liberado. Posteriormente, el exlíder rebelde fue procesado por cargos de asesinato, traición, conspiración, financiación del terrorismo, actos contra las autoridades estatales y crímenes contra la humanidad.

El deterioro político y militar se agravó también después de que Kiir promulgara en septiembre de 2024 una enmienda a la Constitución de 2011 para prolongar dos años más el periodo de transición. La medida fue cuestionada por buena parte de la comunidad internacional, que instó a Yuba a acelerar la plena implementación del acuerdo de paz de 2018, recordando que siguen pendientes compromisos clave, entre ellos la organización de elecciones.