La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) ha anunciado este jueves la rescisión de contrato de cerca de 575 empleados que tuvieron que abandonar la Franja de Gaza tras el inicio de la ofensiva de Israel, una decisión motivada por la grave crisis financiera que arrastra el organismo y acompañada de una nueva petición a las autoridades israelíes para que reabran los pasos fronterizos y permitan la libre circulación de personas.
Fuentes de UNRWA han indicado a Europa Press que la medida afecta en concreto a 571 trabajadores que abandonaron Gaza después del 7 de octubre de 2023 --fecha de los ataques contra Israel encabezados por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), que derivaron en una ofensiva a gran escala contra la Franja-- y que desde entonces “se encuentran en Egipto sin poder llevar a cabo su trabajo”.
Según estas fuentes, hasta ahora estos empleados estaban en “una excedencia especial sin salario”, pero la imposibilidad de regresar a Gaza por el cierre de los cruces, unida a que no pueden teletrabajar y al deterioro de las cuentas de la agencia, ha llevado a la UNRWA a optar por extinguir sus contratos.
“Lamentablemente, la UNRWA se ha visto obligada a rescindir sus contratos”, han explicado, subrayando al mismo tiempo que el organismo “mantiene los salarios de sus 12.000 trabajadores activos en Gaza, así como todos sus servicios sanitarios, educativos, de apoyo psicológico, agua y saneamiento y refugio operativos”.
En esta línea, han reiterado que “el Gobierno de Israel debe permitir el tránsito de personas hacia fuera y hacia dentro de Gaza, al igual que tiene que permitir la entrada de ayuda humanitaria a Gaza y garantizar que las ONG internacionales y las agencias de Naciones Unidas puedan seguir desempeñando su trabajo”.
La decisión ha provocado la reacción de Hamás, que ha calificado en un comunicado la medida de “injusta” y la ha descrito además como “una violación de los derechos básicos de unos empleados a los que se les impide volver a Gaza a causa de la guerra genocida y el cierre del paso de Rafá --en la frontera con Egipto-- por parte de la ocupación fascista”.
El movimiento islamista palestino ha instado por ello a la agencia a que “dé marcha atrás en su decisión” y que “cumpla su papel y deber con el pueblo palestino y sus empleados, que también son palestinos”.
Asimismo, ha reclamado a la UNRWA que “centre sus esfuerzos en dar ayuda al pueblo palestino ante la catástrofe humanitaria actual y en movilizar una postura internacional unificada para presionar a la ocupación para que retire las restricciones impuestas a las operaciones humanitarias en la Franja de Gaza”.
Una agencia clave asfixiada por la falta de fondos
La UNRWA, principal organismo responsable de la distribución de ayuda humanitaria y la prestación de servicios básicos a los refugiados palestinos en los Territorios Ocupados Palestinos y en varios países de Oriente Próximo, arrastra desde hace años un grave déficit de financiación debido a la reducción de las contribuciones de numerosos donantes.
Desde el inicio de la ofensiva israelí contra el enclave palestino, alrededor de 300 empleados de la agencia han perdido la vida, mientras que las autoridades israelíes han vetado además sus operaciones en su territorio alegando un supuesto apoyo a Hamás, acusaciones que han sido rechazadas repetidamente tanto por la propia UNRWA como por otras agencias del sistema de Naciones Unidas.
Una investigación independiente dirigida por la exministra de Exteriores francesa Catherine Colonna concluyó en abril de 2024 que, aunque la organización tiene margen de mejora en aspectos como la neutralidad y la transparencia, no existen pruebas que respalden las denuncias de Israel sobre vínculos entre personal de la agencia y grupos terroristas.
Pese a estas conclusiones, Israel ha mantenido sus reproches y las fuerzas de seguridad israelíes llevaron a cabo el 8 de diciembre una redada en la sede de la UNRWA en Jerusalén Este, según denunció el comisionado general de la agencia, Philippe Lazzarini, quien habló de un “flagrante desprecio” de Israel por el Derecho Internacional.
El portavoz de la Secretaría General de la ONU, Stéphane Dujarric, reiteró el miércoles que el secretario general, António Guterres, tiene “confianza total” en la gestión de Lazzarini y recordó que “gestionar cualquier organización de la ONU supone un desafío”, algo que se agudiza en el caso de la UNRWA.
Dujarric recalcó que la agencia “opera en las circunstancias más difíciles imaginables, tanto física como financieramente” y señaló que “durante los últimos años (la agencia) no ha tenido claro si podrá pagar la nómina cada mes”.
“Lazzarini está haciendo lo que debe hacer como gerente de UNRWA”, afirmó, añadiendo que “los empleados de la UNRWA, especialmente aquellos que han recibido cartas de despido, tienen derecho a apelar ante el tribunal de disputas de UNRWA” para tratar de revertir o revisar su situación.