Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), la alianza kurdo-árabe que opera en el noreste del país, han asegurado que sus combatientes han vuelto a ser blanco de ofensivas por parte del Ejército sirio en la zona noroeste, pese a la vigencia de un alto el fuego que acaba de ser prolongado por otras dos semanas, en un contexto marcado por reproches mutuos sobre su violación.
“Las facciones de Damasco están lanzando ataques en las poblaciones de Al Shuiuj, Zirak y Chalabiya”, han indicado las FDS, el Ejército oficioso de la región autónoma del noreste de Siria.
Las localidades de Zirak y Chalabiya se sitúan al oeste y al sureste de Kobane, una ciudad actualmente cercada por fuerzas del Ejército sirio y que, de acuerdo con activistas sobre el terreno, atraviesa en estos momentos una auténtica catástrofe humanitaria.
El acuerdo de alto el fuego alcanzado el pasado fin de semana contempla que Damasco asuma el control estratégico de la región, incluidos sus recursos, al tiempo que reconoce mediante decreto a la población kurda una identidad diferenciada como comunidad, en un intento de desbloquear unas complejas conversaciones sobre su integración.
En virtud de este pacto, el Ejército sirio también se hará cargo de los centros de detención donde permanecen las familias de combatientes yihadistas, instalaciones que hasta ahora estaban administradas por las fuerzas kurdas.