El comandante en jefe de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), Mazloum Abdi, ha justificado este domingo la retirada de las milicias kurdo-árabes de Deir Ezzor y Raqqa con el objetivo de evitar una "guerra civil" y un "mayor derramamiento de sangre", confirmando así el alto el fuego anunciado previamente por el presidente del país, Ahmed al Shara.
"Esta guerra nos fue impuesta. Queríamos evitarla pero, desafortunadamente, al ser planificada por muchas fuerzas, nos fue impuesta", ha manifestado en un vídeo difundido por la cadena Rohani TV, donde ha subrayado que "se planeó que se convirtiera en una guerra civil, pero para evitarlo y prevenir un mayor derramamiento de sangre sin sentido, acordamos retirarnos de Deir Ezzor y Raqqa a Hasaka (y) se firmó un acuerdo al respecto".
Abdi ha recalcado además que, pese a la retirada, "estamos decididos a proteger los logros de la revolución y los logros de nuestro pueblo, preservando al mismo tiempo las características específicas de nuestra región". "Tenemos la capacidad para hacerlo", ha añadido.
Sus palabras se producen pocas horas después de que la Presidencia siria hiciera público un pacto que otorga a Damasco el control total de los puntos estratégicos de la región semiautónoma del noreste del país, a cambio de la integración de las autoridades locales y de las milicias kurdo-árabes en las estructuras militares, de seguridad y civiles del Estado.
Según los términos esenciales del acuerdo, a cambio del cese inmediato de la ofensiva del Ejército sirio en el noreste, tanto la Administración Autónoma del Norte y del Este de Siria (AANES) como las FDS aceptan "la transferencia administrativa y militar inmediata y completa de las gobernaciones de Deir Ezzor y Raqqa al Gobierno sirio" y la "integración de todas las instituciones civiles de la gobernación de Hasaka en las instituciones y estructuras administrativas del Estado sirio".
El texto contempla igualmente que las FDS se retirarán a "la zona al este del río Éufrates" mientras el Ejecutivo de Damasco asumirá el control de todos los pasos fronterizos y de los yacimientos de petróleo y gas de la zona, cuya custodia quedará "garantizada por fuerzas regulares para garantizar el retorno de los recursos al Estado sirio".
El acuerdo recoge que las milicias kurdo-árabes tendrán la posibilidad de presentar "una lista de líderes" propuestos por su dirección "para ocupar altos cargos militares, de seguridad y civiles dentro de la estructura del Gobierno central", lo que supondría la culminación de las hasta ahora fallidas conversaciones de integración con la AANES, que venía reclamando un sistema federal con plena autonomía.
El alto el fuego establece asimismo que las FDS y las autoridades del norte y el este de Siria aceptarán el reciente decreto firmado por Al Shara que reconoce la existencia de una "identidad kurda" en el país, pese a que, hace apenas unos días, los representantes kurdos reclamaban que sus derechos quedaran recogidos en una Constitución nacional y no en un texto, al que calificaban de "provisional".
En virtud del pacto, el Gobierno sirio asumirá la gestión de los campamentos donde residen familiares de miembros de la organización yihadista Estado Islámico, hasta ahora controlados por las fuerzas kurdas, y se compromete a ofrecer a Estados Unidos plena cooperación en la lucha contra las células del grupo terrorista, en la que las milicias kurdas desempeñan un papel clave como aliadas de Washington.
El anuncio se produce tras los últimos avances del Ejército sirio en la zona y después de una semana de intensos enfrentamientos con las FDS, desencadenados por el fracaso de las negociaciones entre ambas partes para cerrar un acuerdo definitivo sobre la integración de las fuerzas kurdas y el encaje de las autoridades semiautónomas kurdas en el futuro político del país tras la caída en diciembre de 2024 del régimen de Al Assad.