El balance mundial de víctimas mortales por atentados terroristas descendió en 2025 hasta su nivel más bajo de los últimos diez años, con más de la mitad de los fallecidos concentrados en la franja africana del Sahel. Al mismo tiempo, las muertes se han incrementado un 280% en los países occidentales, según los datos recogidos en el Índice Global de Terrorismo difundido esta semana.
El documento, elaborado por el 'think tank' australiano Institute for Economics & Peace (IEP), constata una reducción del 28% en los fallecidos a escala global —hasta las 5.582— y un descenso del 22% en el número de atentados, que se sitúan en 2.944, los registros más bajos desde 2007.
No obstante, el estudio subraya que las víctimas mortales en Occidente se han disparado un 280%, hasta las 57, un repunte que vincula "fundamentalmente" a episodios de "antisemitismo, islamofobia y terrorismo político". Pese a ello, la cifra continúa siendo reducida si se compara con otras zonas del planeta.
"La radicalización de los jóvenes ha emergido como una de las principales preocupaciones de seguridad en Occidente", explica el informe, que precisa que "los jóvenes y los menores representan el 42% de todas las investigaciones sobre terrorismo en Europa y América del Norte en 2025, una cifra que se ha triplicado desde 2021".
Asimismo, detalla que "la media de tiempo de radicalización se ha contraído de forma dramática, pudiendo tener lugar ahora en cuestión de semanas debido a la propaganda online, la amplificación algorítmica y la explotación de las vulnerabilidades de desarrollo entre la juventud", antes de señalar "la alineación y el aislamiento social" como "factores clave" en este proceso en los países occidentales.
En esta línea, el IEP indica que el 87% de los menores radicalizados en Occidente "tenían un historial de abandono o abuso psicológico". "Los ataques terroristas por parte de menores son desarticulados con mayor probabilidad, con un 97% de interceptaciones por parte de las fuerzas de seguridad entre 2022 y 2025, en comparación con el 68% entre adultos".
El informe destaca igualmente que "los lobos solitarios llevaron a cabo el 93% de los ataques terroristas mortales en Occidente durante los últimos cinco años y cuentan con tres veces más oportunidades de ejecutar con éxito un ataque que los grupos con dos o tres implicados".
En el plano geográfico, el documento sitúa a Colombia como el único país sudamericano entre los diez más golpeados por el terrorismo —en novena posición— y advierte de que la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán "eleva en gran medida el riesgo de actos terroristas en el futuro".
"Los ataques con misiles de represalia de Irán contra Israel y los aliados de Estados Unidos en el Golfo, sumados a sus relaciones con redes interpuestas como Hamás, Hezbolá y los hutíes, implican que las consecuencias de esta escalada afectarán a toda la región y más allá", alerta el texto.
En esta línea, incide en que "el riesgo de ataques terroristas inspirados por grupos interpuestos contra intereses estadounidenses, israelíes y aliados, tanto en Oriente Próximo como en países occidentales, ha aumentado considerablemente", sin que se vislumbre por ahora un acuerdo que ponga fin a la crisis regional desencadenada por dicha ofensiva, iniciada en plena negociación entre Irán y Estados Unidos para un nuevo pacto nuclear.
MÁS DE LA MITAD DE LAS VÍCTIMAS, EN EL SAHEL
El informe subraya que en África subsahariana las muertes por terrorismo se redujeron en diez países y aumentaron en cuatro, y recalca que el Sahel concentra más de la mitad de los fallecidos por atentados a nivel mundial.
En concreto, cinco países del Sahel registraron en 2025 descensos tanto en víctimas mortales como en incidentes respecto al año anterior, con Nigeria como única excepción, al anotar incrementos en ambas variables. Burkina Faso —que había sido el país más golpeado en 2023 y 2024— protagonizó la mayor caída en número de muertos, con un descenso del 45%, equivalente a 686 fallecidos.
"A pesar de este descenso, la letalidad aumentó, lo que refleja un patrón de menos ataques, pero más mortales. El principal factor del descenso fue una drástica reducción de las víctimas civiles, que disminuyó un 85%", explica el informe, que también destaca que el año estuvo marcado por "la ausencia a nivel global de ataques a gran escala".
Así, el atentado más sangriento de 2025 dejó 120 muertos, frente a los 237 contabilizados en 2024 y los más de 1.100 en 2025. Además, fue el único ataque del año con más de un centenar de víctimas mortales, frente a los cinco episodios de esta magnitud registrados el ejercicio precedente.
Por el contrario, Nigeria y República Democrática del Congo (RDC) concentran los mayores incrementos en muertes por terrorismo, con subidas del 46% y el 28%, respectivamente. En el caso nigeriano, el repunte se localiza en el noroeste del país "en medio del aumento de la inestabilidad política relacionada con Boko Haram", mientras que en RDC "fuerzas vinculadas a Estado Islámico llevaron a cabo múltiples ataques a gran escala en la frontera oriental".
Pese al deterioro en el Sahel, el país que figura por primera vez como el más afectado por el terrorismo es Pakistán, con 1.139 fallecidos y 1.045 incidentes en 2025, sus cifras más elevadas desde 2013. El IEP relaciona este auge con el retorno de los talibán al poder en Afganistán en 2021 y con el aumento de las operaciones transfronterizas de Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocidos como los talibán paquistaníes, y del Ejército de Liberación Baluche (BLA).
Las autoridades paquistaníes han acusado reiteradamente a Kabul de contribuir a este deterioro de la seguridad y han respondido con bombardeos y operaciones militares, lo que ha desembocado en varios episodios de tensión abierta, el último de ellos a finales de febrero, actualmente contenido por un alto el fuego temporal con motivo del final del mes de Ramadán.
EL PAPEL DE ESTADO ISLÁMICO
El 'think tank' identifica como las cuatro organizaciones terroristas más letales a Estado Islámico, el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) —la rama de Al Qaeda en el Sahel—, TTP y Al Shabaab, activo en Somalia y vinculado también a Al Qaeda.
En este sentido, detalla que "Estado Islámico sigue siendo uno de los grupos más reconocidos a nivel mundial y con mayor influencia operativa". "Si bien su control territorial ha disminuido significativamente desde su apogeo --en 2014--, continúa operando a través de una red de filiales y provincias en diversas regiones", añade.
El informe recalca además que "su actividad ya no se concentra en un único escenario, sino que se extiende por áreas como Oriente Próximo, África subsahariana y partes de Asia", y que "este modelo descentralizado le ha permitido mantener su capacidad de resistencia a pesar de la constante presión antiterrorista".
En paralelo, JNIM se ha consolidado como "una fuerza dominante" en el Sahel, con acciones en Malí, Burkina Faso y países vecinos. "Su crecimiento refleja la expansión generalizada de la actividad miliciana en África subsahariana, que se ha convertido en el epicentro del terrorismo global", indica el texto.
El grupo, prosigue el informe, "ha logrado afianzarse en contextos locales, aprovechando las quejas relacionadas con la gobernanza, la seguridad y la marginación económica", mientras "las fronteras porosas, la limitada presencia estatal y las complejas dinámicas locales" facilitan la estrategia de la franquicia de Al Qaeda.
Por último, el IEP subraya que Al Shabaab "mantiene su posición como uno de los grupos más mortales a nivel mundial". "A pesar de la presión militar constante, la organización ha demostrado capacidad de adaptación y persistencia. Sus operaciones se extienden más allá de las fronteras de Somalia y continúa generando ingresos mediante impuestos, extorsión y otras formas de actividad económica", concluye.