Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), milicia paramilitar sudanesa, han comunicado que se han hecho con el control de otra localidad en el estado de Nilo Azul. La operación se enmarca en la ofensiva que mantienen desde abril de 2023, en plena guerra civil que ha llevado al país africano a una grave crisis humanitaria.
En un mensaje difundido en sus cuentas oficiales en redes sociales, el grupo ha asegurado que sus combatientes han obtenido “una nueva victoria” al “liberar” Maqja, tras unas “batallas decisivas contra las milicias terroristas del Ejército de Hermanos Musulmanes --en referencia a las Fuerzas Armadas sudanesas-- y sus mercenarios aliados”.
Según las RSF, “los héroes de las RSF demostraron una destacable valentía” durante los choques, y las tropas leales al Ejército habrían sufrido “duras pérdidas en vidas y equipamiento”. Hasta el momento, las Fuerzas Armadas no han ofrecido una versión propia de lo sucedido en esta zona próxima a la frontera con Etiopía.
El comunicado recalca que los paramilitares “continuarán avanzando hacia los últimos bastiones” de las fuerzas sudanesas con la meta declarada de “liberar Sudán y a su pueblo de las garras del terrorismo”, y promete además “un Estado nuevo y justo que termine con la opresión y garantice libertad, justicia e igualdad”.
La actual ofensiva de las RSF cuenta con el apoyo del Movimiento para la Liberación del Pueblo de Sudán/Norte-Al Hilu (SPLM/N-Al Hilu), grupo insurgente encabezado por Abdelaziz al Hilu y con presencia sobre todo en Kordofán Norte y Kordofán Sur. Junto a esta formación rebelde, los paramilitares capturaron días atrás la ciudad de Kurmuk, también en la franja fronteriza con Etiopía.
La guerra civil estalló en abril de 2023 tras el choque entre el mando del Ejército y las RSF por el plan para integrar a este grupo en las Fuerzas Armadas. Esta disputa hizo descarrilar la frágil transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya muy debilitada después del golpe que apartó del poder al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
El conflicto, en el que participan de forma indirecta varios países que respaldan a uno u otro bando, ha colocado a Sudán en una de las peores emergencias humanitarias del planeta. Millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares, dentro y fuera del país, mientras crece la preocupación internacional por la extensión de enfermedades y la destrucción de infraestructuras esenciales, que dificulta la atención a cientos de miles de afectados.