Las autoridades de Líbano han acusado este miércoles a Israel de obstaculizar las conversaciones para lograr un alto el fuego en su ofensiva, desarrollada en el marco de la guerra en Irán tras los ataques del partido-milicia chií libanés Hezbolá.
El ministro de Cultura libanés, Ghassan Salamé, ha explicado en la cadena qatarí Al Jazeera que la apuesta diplomática de Líbano para frenar la operación terrestre israelí choca con la postura de Israel.
“Estamos trabajando para ejercer presión sobre Israel por medios diplomáticos, pero las negociaciones con Israel están estancadas por muchas razones”, ha lamentado, subrayando que Israel “rechaza un alto el fuego” y que hay un “bloqueo interno” en torno a la propia conformación de la delegación negociadora israelí.
En esta línea, el ministro ha destacado la implicación de varios países europeos, con especial mención a Francia, a la hora de intentar sacar adelante una propuesta de diálogo.
“El principio de negociaciones directas con Israel no se rechaza, pero el debate en el Líbano gira en torno a las condiciones de dichas conversaciones”, ha señalado Salamé, al referirse al marco de unas eventuales conversaciones.
Si bien apunta que Estados Unidos ha mostrado “interés” en la iniciativa, Líbano sostiene que son los socios europeos quienes se muestran más “interesados” en impulsar la propuesta de negociación y abrir canales de contacto. Al mismo tiempo, Salamé ha negado que exista “contacto directo” con Hezbolá en relación con este posible proceso negociador.
El presidente estadounidense, Donald Trump, manifestó este lunes su respaldo a la ofensiva militar israelí en Líbano al considerar que el partido-milicia “es un gran problema”. “Hezbolá es un gran problema. Está siendo eliminado rápidamente”, declaró en una rueda de prensa en la Casa Blanca.
Más de 900 personas han perdido la vida en la campaña de bombardeos lanzada por Israel contra Líbano, que también ha desplegado tropas en distintas áreas del sur del país, en respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá como represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei.