El Ejecutivo libanés ha denunciado este miércoles “cientos de mártires y heridos” como consecuencia de la más reciente serie de bombardeos israelíes, lanzados después de que el Ejército de Israel afirmara haber ejecutado su “mayor ataque” contra presuntas posiciones del partido-milicia chií Hezbolá desde el inicio de la ofensiva contra el país.
El titular de Sanidad de Líbano, Rakan Nasereldín, ha indicado que existen “cientos” de víctimas a raíz de estos bombardeos, según ha recogido la agencia estatal NNA. El Ministerio ha reclamado además a la ciudadanía que evite acudir a hospitales y centros de salud salvo en casos estrictamente urgentes, con el fin de “dar prioridad a los trabajos de rescate”.
“La prioridad en esta etapa es completar los trabajos de emergencias y salvar la vida de los que están bajo los escombros, así como dar tratamiento a todos los heridos y repartirlos entre los hospitales, dependiendo de la gravedad de su estado”, ha explicado el responsable de Sanidad.
De acuerdo con la información publicada por el diario libanés ‘L'Orient-Le Jour’, entre las víctimas mortales figura el jeque Sadeq Nabulsi, profesor de Ciencias Políticas y figura próxima a Hezbolá. Nabulsi era hermano del antiguo responsable de prensa del grupo, Mohamad Afif Nabulsi, fallecido también en un ataque israelí en 2024.
Los bombardeos han sido duramente censurados por el primer ministro libanés, Nawaf Salam, que ha denunciado que “Israel continúe ampliando sus agresiones” y atacando “barrios residenciales densamente poblados”. Según ha lamentado, “las víctimas han sido civiles desarmados en varias partes de Líbano, y en particular en la capital, Beirut”.
Salam ha recordado que las autoridades libanesas respaldaron el alto el fuego anunciado de madrugada entre Estados Unidos e Irán y ha subrayado que Beirut “intensificó sus esfuerzos” para que el acuerdo “incluyera a Líbano”. En este contexto, ha acusado a Israel de “no prestar atención a los esfuerzos regionales e internacionales para detener la guerra”.
El jefe de Gobierno ha ido más allá y ha reprochado a las fuerzas israelíes mostrar “un desprecio absoluto por los principios del Derecho Internacional”, algo que, ha dicho, “nunca ha respetado, en cualquier caso”. En un mensaje difundido en redes sociales, ha señalado que “los amigos de Líbano están invitados a ayudarnos a detener estas agresiones, a través de todos los medios disponibles”.
Instantes antes, el Ejército israelí había informado de “un ataque amplio contra sedes militares e infraestructura de Hezbolá en Beirut, el valle de la Becá y el sur de Líbano”, operación anunciada tras las declaraciones del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien sostuvo que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán no contempla a Líbano, pese a que Pakistán, mediador del pacto, defendiera lo contrario.
En paralelo, el presidente libanés, Joseph Aoun, celebró la tregua y reclamó “una paz regional que incluya a Líbano”, mientras que Hezbolá afirmó que “está en el umbral de una gran victoria histórica”, aunque pidió a la población que no regrese todavía a sus casas en el sur del país ante la continuidad de la ofensiva israelí.
Según el último balance difundido el martes por las autoridades libanesas, más de 1.500 personas han muerto y 4.600 han resultado heridas a causa de los ataques de Israel, que han provocado además más de un millón de desplazados internos. Al menos otras 200.000 personas han cruzado la frontera hacia Siria desde el 2 de marzo, conforme a los datos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).