Líbano ha comunicado este miércoles que la cumbre internacional impulsada por Francia, Estados Unidos y Arabia Saudí para respaldar al Ejército libanés, en el contexto del proceso de desarme del partido-milicia chií Hezbolá y del objetivo de que el Estado tenga el control exclusivo de las armas, tendrá lugar el próximo 5 de marzo en París.
La portavoz de la Presidencia, Najat Charafedine, ha detallado que la fecha quedó fijada durante una reunión en el Palacio de Baabda con los representantes de la iniciativa, entre ellos el enviado francés para Líbano, Jean-Yves Le Drian, y el asesor del ministro de Exteriores saudí, Yazid bin Farhan.
Charafedine ha indicado ante los medios que la cumbre será inaugurada por el presidente francés, Emmanuel Macron. La iniciativa cuenta igualmente con el respaldo de Egipto y Qatar, países que integran el llamado Comité Quinteto, creado para ayudar a Líbano a salir del vacío presidencial antes de la prevista elección en enero de 2025 del jefe del Ejército, Joseph Aoun, como nuevo presidente.
El ministro de Exteriores francés, Jean Noel Barrot, avanzó en diciembre que la cita tendría lugar en febrero, tras una reunión en París entre los impulsores de la iniciativa, en la que se avanzó en los preparativos para establecer un mecanismo de desarme de Hezbolá, planteado por Estados Unidos.
El Ejército libanés ha informado recientemente de que ha consolidado su control sobre el territorio situado al sur del río Litani tras desmantelar túneles e infraestructuras militares del grupo, además de incautar armamento y munición. Esta situación no afecta, sin embargo, a “las tierras y puntos que siguen bajo ocupación israelí”.
Israel ha denunciado que el grupo “se rearma más rápidamente de lo que es desarmado”. El partido-milicia, por su parte, se ha opuesto a cualquier desarme que no vaya acompañado del fin de la ocupación israelí de Líbano y ha instado a las autoridades a presionar para que Israel respete el alto el fuego acordado en noviembre de 2024.
En este tiempo, Israel ha efectuado decenas de bombardeos sobre territorio libanés pese al alto el fuego, alegando que se dirige contra actividades de Hezbolá. El pacto establecía que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus fuerzas del sur de Líbano, aunque el Ejército israelí ha conservado cinco posiciones en la zona fronteriza del país vecino.