El Parlamento de Líbano ha aprobado este lunes la extensión de su mandato durante dos años, cancelando las elecciones previstas para mayo debido a la escalada bélica con Israel y la creciente crisis en Oriente Medio.
La decisión se produce en medio de un conflicto que ya ha dejado más de 400 muertos, entre ellos 83 niños y decenas de rescatistas.
El primer ministro Nawaf Salam y el presidente Joseph Aoun han reafirmado la disposición del Gobierno a negociar directamente con Israel, buscando un alto el fuego y la protección de la población civil. “Beirut está preparada para un diálogo civil con respaldo internacional”, aseguró Salam, mientras Aoun advirtió que el país está “atrapado entre un agresor que ignora el Derecho Internacional y un grupo armado que actúa en nombre de Irán”.
El ministerio de Sanidad libanés denunció “ataques israelíes sistemáticos” contra equipos de rescate, incluyendo bombardeos mortales en Tayr Deba y Jwaya, con un saldo de 16 muertos y 40 heridos, entre ellos dos rescatistas. Human Rights Watch calificó algunos ataques de ilegales e indiscriminados, con uso de fósforo blanco sobre áreas residenciales.
La sociedad libanesa, bajo una crisis humanitaria sin precedentes
La decisión parlamentaria contó con 76 votos a favor, incluidos los 13 diputados del Bloque de la Lealtad a la Resistencia, el grupo político-militar de Hezbolá, mientras que 40 legisladores, principalmente de formaciones cristianas, consideraron excesiva la prórroga de dos años.
Con más de 600.000 desplazados, la sociedad libanesa enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes. Las masivas órdenes de desalojo de Israel han afectado a la práctica totalidad de los seguidores de Hezbolá, mientras la presión de Irán habría impulsado a la milicia a continuar el conflicto.
Salam y Aoun insistieron en la necesidad de un diálogo directo con Israel bajo auspicio internacional, inspirado en la Iniciativa de Paz Árabe, que propone la paz a cambio del fin de la ocupación israelí de territorios palestinos. Además, reclaman la confiscación del arsenal de Hezbolá y el fortalecimiento del ejército regular libanés para restaurar la seguridad interna.