Líbano veta a la Guardia Revolucionaria iraní y ordena expulsar a sus integrantes

Líbano prohíbe a la Guardia Revolucionaria iraní, ordena deportar a sus miembros y refuerza el veto a la actividad militar de Hezbolá.

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Un soldado en Líbano tras la reapertura de una carretera bloqueada durante las protestas contra la crisis económica (archivo) Marwan Naamani/dpa

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El ministro de Información de Líbano, Paul Morcos, anunció este jueves que las actividades de la Guardia Revolucionaria de Irán quedan prohibidas en el país y que se ha ordenado la detención y posterior expulsión de todos sus integrantes del territorio libanés. La decisión llega pocos días después de que las autoridades vetaran también “todas las actividades militares” del partido-milicia chií Hezbolá.

“Teniendo en cuenta las crecientes informaciones sobre la presencia de elementos de la Guardia Revolucionaria iraní en territorio libanés y su implicación en actividades militares y para salvaguardar la seguridad y la soberanía nacional, (...) se han tomado estas medidas tras una serie de deliberaciones en el seno del Gabinete”, ha afirmado Morcos, según un comunicado oficial.

Morcos subrayó igualmente que solo las fuerzas de seguridad y el Ejército libanés “tiene la legitimidad para utilizar las armas” —en clara referencia al proceso de desarme de Hezbolá— y detalló que se ha dado orden a los organismos y cuerpos competentes para que “verifiquen la presencia de miembros de la Guardia Revolucionaria iraní en Líbano, independientemente de su afiliación o la forma en la que estén operando”.

“Estos individuos serán arrestados bajo la supervisión de las autoridades judiciales competentes para su posterior deportación desde Líbano”, ha afirmado, antes de remarcar que el Ejecutivo libanés restablecerá además la obligación de visado para todos los ciudadanos iraníes.

Según explicó, esta última medida pretende “garantizar la seguridad en las fronteras y evitar cualquier actividad que puedan romper el marco de seguridad y que lleve al uso del territorio libanés para sus propios cometidos”.

En esta línea, rechazó las críticas dirigidas contra el Gobierno libanés, que le acusan de que “se estaría alineando con las demandas de Israel para poner en marcha medidas tomadas en el exterior”. “El primer ministro afirma que no puede mantenerse callado ante este tipo de acusaciones (...) y ha recalcado que las acusaciones de traición no son valientes sino irresponsables”, ha zanjado.

Veto a la actividad militar de Hezbolá

El lunes, el Ejecutivo ya había prohibido “toda la actividad militar” de Hezbolá y exigido a los integrantes del partido-milicia la entrega completa de su arsenal, pese a que a mediados de febrero las fuerzas libanesas calculaban que necesitarían entre cuatro y ocho meses adicionales para culminar la segunda fase del plan de desarme.

La aprobación de esta iniciativa se produce después de que Israel pusiera en marcha una “campaña ofensiva” contra Hezbolá tras una intensa serie de bombardeos que ha causado decenas de muertos, en respuesta al lanzamiento de proyectiles desde Líbano como represalia por el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en la campaña de ataques de Estados Unidos e Israel contra el país persa.

Israel sostiene, sin embargo, que Hezbolá “se rearma más rápidamente de lo que es desarmado”. El partido-milicia, por su parte, ha reiterado su negativa a cualquier desarme mientras continúe la ocupación israelí de Líbano y ha instado a las autoridades libanesas a que actúen para que Israel respete el alto el fuego acordado en noviembre de 2024.