Llamamiento a la calma en Libia tras el asesinato de Saif al Islam, primogénito de Gadafi

El Consejo Presidencial de Libia pide calma y esperar a la investigación tras el asesinato de Saif al Islam, hijo mayor de Muamar Gadafi.

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Fotografía de archivo de Saif al Islam, hijo mayor del fallecido líder libio Muamar Gadafi Europa Press/Contacto/vl1

Fotografía de archivo de Saif al Islam, hijo mayor del fallecido líder libio Muamar Gadafi Europa Press/Contacto/vl1

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El Consejo Presidencial de Libia, máximo órgano de las autoridades reconocidas a nivel internacional en el país, ha instado este miércoles a mantener la calma tras el asesinato de Saif al Islam, hijo del fallecido dirigente libio Muamar Gadafi. El organismo ha pedido “esperar” a los resultados de las pesquisas oficiales, después de que por el momento ninguna parte haya asumido la autoría del crimen.

En su mensaje, el Consejo ha expresado su “profundo pesar” por lo sucedido y ha subrayado que la Fiscalía ha puesto en marcha una investigación “para determinar las circunstancias y causas del incidente”. “Hacemos un llamamiento a todas las fuerzas políticas a esperar la evolución de los resultados de la investigación oficial, que seguiremos de cerca para garantizar que no haya impunidad”, ha señalado.

Mediante un comunicado difundido en sus redes sociales, el organismo ha indicado que “entiende los motivos de preocupación” generados por el asesinato de Saif al Islam y ha manifestado su expectativa de que las indagaciones concluyan “rápido”. Al mismo tiempo, ha remarcado la importancia de que todos los actores “moderen el discurso y rechacen cualquier incitación”.

Asimismo, el Consejo Presidencial ha advertido de que el objetivo del asesinato de esta figura destacada en la escena libia podría ser “socavar los esfuerzos de reconciliación nacional” y frenar el impulso destinado a “celebrar unas elecciones libres y justas en las que el pueblo elija a sus líderes”.

“Libia no está gobernada por la violencia ni está construida sobre el miedo y las ejecuciones extrajudiciales”, ha remachado el organismo, después de que la Fiscalía confirmara el desplazamiento de un equipo forense a la vivienda de Saif al Islam, donde se verificó que había muerto por disparos.

La Fiscalía ha detallado en sus redes sociales que los especialistas “han empezado a recopilar pruebas” y a “hablar con testigos y con cualquiera que pueda esclarecer el incidente”, antes de precisar que los investigadores trabajan para “identificar un círculo de sospechosos en la comisión del crimen” con vistas a iniciar procedimientos contra los responsables.

El asesinato de Saif al Islam fue dado a conocer a última hora del martes por su abogado, Abdulá Ozman Abdurrahim, quien explicó que el hijo de Gadafi fue abatido por cuatro hombres armados no identificados que consiguieron irrumpir en su domicilio en la ciudad de Zintan, al suroeste de Trípoli, la capital.

Abdurrahim reclamó además a la comunidad internacional, a Naciones Unidas y a otros organismos que “asumir sus responsabilidades legales y morales y exigir la apertura de una investigación “independiente y transparente” sobre su muerte, al considerar que supone una amenaza para la “paz y estabilidad” del país norteafricano.

Posteriormente, la Brigada de Combate 444 —una unidad integrada en el Gobierno de Unidad Nacional— ha rechazado cualquier implicación en lo ocurrido en Zintan, después de las acusaciones difundidas contra el grupo en redes sociales. En una nota pública, ha asegurado que no dispone de “fuerza militar” suficiente para ejecutar una operación de este tipo.

El hijo mayor de Gadafi, que en su día fue visto como posible heredero político de su padre —capturado y ejecutado en octubre de 2011 en pleno levantamiento armado de la ‘Primavera Árabe’—, fue sentenciado a muerte por un tribunal libio por crímenes de guerra cometidos precisamente durante aquel conflicto.

No obstante, una milicia vinculada a las autoridades asentadas en el este del país —respaldadas por el autodenominado Ejército Nacional Libio, que lidera Jalifa Haftar— lo dejó en libertad en 2017 tras seis años bajo su custodia. Esta decisión fue duramente cuestionada por el Gobierno reconocido internacionalmente, que criticó la “amnistía” aprobada por el Parlamento con sede en Tobruk.

Sobre Saif al Islam pesa además una orden de detención del Tribunal Penal Internacional (TPI). En 2021 llegó a presentar su candidatura a las elecciones presidenciales previstas para ese año, que finalmente fueron canceladas, y aún no se ha fijado una nueva fecha para la celebración de los comicios.

En la actualidad, Libia sigue fracturada en dos administraciones rivales, después de que la Cámara de Representantes diera por concluido el mandato de Abdul Hamid Dbeibé por el aplazamiento de las presidenciales —rompiendo el acuerdo para la unificación institucional— y designara a otro primer ministro, decisión rechazada por el Gobierno de Trípoli, que continúa siendo el reconocido por la comunidad internacional.