El Ministerio de Exteriores de Reino Unido ha llamado este miércoles a consultas al embajador de Irán en Londres, Seyed Ali Musavi, con el objetivo de expresar una queja formal por el "comportamiento" de Teherán. El Gobierno británico acusa a las autoridades iraníes de "intentar arrastrar a la región" de Oriente Próximo hacia un conflicto de mayor envergadura, mediante ataques contra "países que no le han atacado".
"Esto representa una clara amenaza para la seguridad de la región y para los cientos de miles de ciudadanos británicos en la región. Irán debe rendir cuentas por sus acciones", ha indicado el Ejecutivo del primer ministro, Keir Starmer, en un comunicado difundido tras la reunión con el diplomático iraní.
Reino Unido protegerá su seguridad nacional
El encargado de la cartera diplomática para Oriente Próximo, Hamish Falconer, ha sido el responsable de trasladar el malestar de Londres a Musavi a raíz de los últimos acontecimientos en la zona. Durante el encuentro, ha subrayado que Reino Unido protegerá su seguridad nacional, al tiempo que ha recalcado que "la vida de los ciudadanos británicos seguirá siendo su máxima prioridad".
En paralelo a este pulso diplomático, la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel ha provocado hasta el momento más de 1.000 muertos en Irán, según confirmó este martes la Media Luna Roja. Entre las víctimas mortales se encuentran el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, así como varios ministros y altos mandos del Ejército de Irán. En respuesta, Teherán ha lanzado misiles y drones contra Israel y contra bases estadounidenses situadas en varios países de Oriente Próximo.