Los ataques a infraestructuras marcan las últimas horas de la guerra en Irán

Bombardeos cruzados contra plantas energéticas y desalinizadoras en Irán y la región elevan la tensión militar, ambiental y petrolera.

3 minutos

Imagen de un ataque israelí sobre Teherán, a 6 de marzo de 2026  Sha Dati / Xinhua News / ContactoPhoto

Imagen de un ataque israelí sobre Teherán, a 6 de marzo de 2026 Sha Dati / Xinhua News / ContactoPhoto

Comenta

Publicado

3 minutos

Pocas horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anticipara a primera hora del sábado una posible intensificación de los bombardeos sobre Irán, cazas estadounidenses e iraníes han centrado durante la madrugada sus ofensivas en infraestructuras esenciales del país, en particular depósitos de combustible y plantas desalinizadoras, fundamentales para garantizar el suministro de energía y agua potable a decenas de localidades.

“Estados Unidos ha cometido un crimen flagrante y desesperado al atacar una planta desalinizadora en la isla de Qeshm. El ataque ha interrumpido el suministro de agua en 30 poblaciones”, denunció el sábado por la tarde el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, antes de una nueva oleada de bombardeos contra los depósitos de combustible del país.

Según la agencia semioficial iraní Fars, aviones israelíes han bombardeado esta pasada noche depósitos de petróleo iraníes en las zonas de Kuhak y Shahran, en Teherán, así como en la vecina ciudad de Karaj. Al mismo tiempo, fuentes oficiales israelíes confirmaban a la cadena CNN el arranque de una “nueva fase de la guerra” con estos ataques contra instalaciones energéticas.

En la provincia de Isfahán, varias plantas manufactureras han sufrido importantes daños materiales tras los bombardeos de aviones de combate estadounidenses e israelíes contra distintas ciudades de la región, han indicado igualmente las fuerzas de seguridad iraníes a la radiotelevisión pública IRIB.

El Ejército israelí ha calificado poco después esta tanda de bombardeos como un “ataque significativo que constituye un paso más en la profundización del daño a la infraestructura militar del régimen terrorista iraní”, de acuerdo con un comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).

Consecuencias medioambientales y alerta sanitaria

Vecinos de Irán han relatado a la cadena estadounidense que los casi diez millones de habitantes de Teherán se despertaron con el cielo cubierto por densas nubes negras tras los ataques israelíes contra los depósitos de crudo. La Organización de Protección Medioambiental iraní ha emitido una advertencia sanitaria para que la población extreme las precauciones ante la contaminación.

“La explosión de tanques de almacenamiento de petróleo provoca la entrada a la atmósfera y las nubes de un gran volumen de compuestos tóxicos de hidrocarburos y óxidos de azufre y nitrógeno. Si llueve, la lluvia resultante es muy peligrosa y posee fuertes propiedades ácidas”, ha avisado la agencia iraní en un comunicado.

Escalada regional de ataques a infraestructuras

Irán también ha dirigido ataques contra infraestructuras de países vecinos en las últimas horas. En Bahréin, las autoridades han informado de un nuevo ataque con drones iraníes contra su territorio que ha dejado al menos tres heridos y ha tenido como objetivo una planta desalinizadora que ha resultado dañada.

“Como resultado de la flagrante agresión iraní, tres personas resultaron heridas y se produjeron daños materiales en un edificio universitario en la zona de Muharraq después de que cayeran fragmentos de misiles”, ha señalado el Ministerio del Interior de Bahréin en redes sociales.

La infraestructura energética israelí también se ha convertido en objetivo de Teherán: esta madrugada, la Guardia Revolucionaria ha anunciado un ataque contra una refinería de petróleo de Bazan, en la bahía de Haifa, mediante misiles balísticos de combustible sólido Kheibar Shekan.

Reacción de los grandes productores de petróleo

Los principales productores mundiales de crudo han empezado a mover ficha ante la escalada. Emiratos Árabes Unidos, que en enero extrajo más de 3,5 millones de barriles diarios como tercer mayor productor de la OPEP, ha comenzado a recortar la producción en sus campos marinos. Kuwait, quinto productor del cártel, también ha confirmado una disminución de la actividad en extracción y refino de petróleo, que atribuye a la “agresión continua” de Irán.