Los partidos refuerzan el cordón sanitario sobre un Ventura que se presenta como víctima del sistema

La derecha portuguesa se alinea con António José Seguro y aísla a André Ventura, que se reivindica como el único candidato ajeno al sistema.

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André Ventura. Europa Press/Contacto/Diogo Baptista

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Las formaciones de la derecha portuguesa, que tras la primera vuelta de las presidenciales del pasado domingo habían optado por una actitud prudente, han dado ya el paso definitivo y han comunicado que respaldarán al candidato socialista António José Seguro. Con esta decisión, estrechan aún más el cerco político en torno al líder de Chega, el ultraderechista André Ventura, que intenta capitalizar la situación presentándose como damnificado por el sistema.

“Esta va a ser una unión de todos, de la izquierda, de la derecha, de todo el sistema, de todo el sistema de intereses en mi contra”, ha protestado Ventura durante una cena celebrada el jueves en la localidad suiza de Volketswil, donde se reunió con emigrantes portugueses en un acto de campaña.

Ventura, que quedó segundo en la primera vuelta con el 23% de los sufragios y fue el más votado entre los portugueses residentes en el extranjero, ha insistido en su discurso de que es “el único candidato que no se identifica con el sistema” y ha reprochado a conservadores y liberales haber abrazado el socialismo que, según recuerda, prometieron combatir.

“Basta con ver las televisiones, los periódicos, cada día una nueva figura totalmente improbable, algunas de ellas estuvieron diciendo que combatieron toda su vida el socialismo, ahora de manera súbita se convierten en grandes partidarios de un socialista”, ha lamentado el dirigente de la ultraderecha.

Estas críticas actuales de Ventura a los apoyos de la derecha tradicional a Seguro, así como las presiones que Chega ha ejercido en la Asamblea para atraerlos hacia su candidatura, chocan con los desplantes que dedicó en campaña a quienes acusó de “mendigar” el apoyo del primer ministro conservador, Luís Montenegro.

“Que le den a Montenegro, yo quiero al pueblo portugués”, llegó a afirmar Ventura, recriminando incluso a Luís Marques Mendes —candidato del Partido Social Demócrata (PSD), la fuerza de Montenegro— su voluntad de asegurarse ese respaldo.

Aunque todos los sondeos daban prácticamente por segura la presencia de Ventura en la segunda vuelta de las presidenciales más disputadas de los últimos cuarenta años, también coincidían en señalar sus opciones muy limitadas de victoria. Sin apenas margen para ganar, el líder de Chega se ha consolidado como el aspirante menos transversal del abanico político.

Su discurso abiertamente racista y su reconocida admiración por el dictador António de Oliveira Salazar dificultan que liberales y conservadores puedan apoyarle, tal y como varios de ellos han venido expresando públicamente en los últimos días.

El último en hacerlo ha sido el propio Mendes, quien ha avanzado que votará por Seguro porque “es el único candidato” que protege la democracia y asegura la moderación institucional. Montenegro, como máximo responsable del PSD, ya había dejado claro la noche electoral que no daría consignas de voto a su base electoral.

En la misma línea se ha situado la presidenta de Iniciativa Liberal, Mariana Leitão, que ha explicado en la televisión portuguesa que el próximo 8 de febrero acudirá a votar por Seguro, aunque “sin entusiasmo”. El aspirante del partido, João Cotrim de Figueiredo, ha optado por no pronunciarse de momento.

Leitão ha defendido que es preferible respaldar a un Seguro que, aun pudiendo ser “una fuerza de bloqueo” del Ejecutivo desde la Presidencia —pese a que el socialista se presentó durante la campaña como el candidato menos intervencionista—, resulta una opción menos dañina que “la división y la política de mentiras” que, a su juicio, encarna Ventura.

Para Ventura, esta cita con las urnas se asemeja a una prueba con riesgo político limitado. Haber logrado pasar a la segunda vuelta ya supone un triunfo para este abogado reconvertido en comentarista deportivo, que experimentó un ascenso fulgurante desde que se presentó por primera vez a las presidenciales de 2021.

Desde entonces ha conseguido erigirse en jefe de la oposición tras el desplome del Partido Socialista en las legislativas de 2024. La segunda vuelta del 8 de febrero se perfila así como un termómetro para medir el techo electoral de Ventura con vistas a su auténtica meta: llegar a ser primer ministro de Portugal.