Las autoridades talibán en Afganistán han acusado al Ejército de Pakistán de llevar a cabo desde el jueves ataques aéreos al otro lado de la frontera, en lo que consideran una vulneración del alto el fuego anunciado ese mismo día con motivo del final del Ramadán.
Inicialmente, el jefe del Estado Mayor de los talibán, Fasihudin Fitrat, había advertido de episodios puntuales de ruptura de la tregua por parte de las fuerzas paquistaníes a lo largo de la línea Durand, la frontera que separa a ambos países. Posteriormente, las autoridades de la provincia afgana de Kunar han ido más allá y han asegurado que el Ejército paquistaní bombardea desde la noche del jueves y durante la mañana de este viernes varias localidades, entre ellas Dukalam, Barikot y Chawngal.
Según el responsable de información de la provincia, Zia ur Rahman Spinghar, citado por la cadena afgana Tolo News, estos ataques habrían causado un número indeterminado de víctimas civiles.
El Ejército de Pakistán no ha ofrecido por ahora una versión sobre estos últimos bombardeos en Kunar. No obstante, el Gobierno paquistaní ya rechazó el jueves las acusaciones formuladas por Fitrat, calificándolas de una "frivolidad". "En la frontera occidental de Pakistán no se ha producido violación alguna de la pausa provisional y declaraciones como estas son absolutamente falsas", afirmó el Ministerio de Información paquistaní en un comunicado difundido en redes sociales.
La "tregua" provisional pretendía rebajar la tensión de un conflicto prolongado que se recrudeció en octubre del año pasado, cuando Pakistán lanzó una ofensiva de gran envergadura contra los talibán paquistaníes tanto en la franja fronteriza como en áreas urbanas del país, incluida la capital, Kabul, tras años de acusar a sus homólogos afganos de dar refugio a ese grupo.
El anuncio del alto el fuego llegó después de uno de los episodios más mortíferos de esta escalada: un ataque aéreo ejecutado el lunes por el Ejército paquistaní, según la versión de los talibán, contra el Hospital de Tratamiento de Adicciones Omid, en el que habrían muerto al menos 400 personas y resultado heridas otras 250.
Pakistán ha negado cualquier responsabilidad en esta matanza y sostiene que la ofensiva sobre Kabul se llevó a cabo mediante "bombardeos de precisión".