El Movimiento para la Liberación del Azawad (FLA), facción separatista tuareg y uno de los dos actores implicados en la oleada de ataques del sábado contra la capital de Malí, Bamako, y otras zonas del país, ha comunicado esta mañana que la estratégica urbe de Kidal se encuentra prácticamente bajo su control. Según el grupo, han alcanzado un entendimiento con los efectivos rusos del Africa Corps, antiguo Grupo Wagner y principal apoyo del Ejército maliense, para que se retiren de sus posiciones.
La localidad de Kidal, considerada el corazón de la insurgencia tuareg, fue recuperada en noviembre de 2023 por las Fuerzas Armadas de Malí con el respaldo de combatientes del entonces grupo Wagner, poniendo fin a más de diez años de dominio de distintas facciones rebeldes.
El anuncio lo ha realizado el portavoz del FLA, Mohamed Elmaouloud Ramadane, quien ha detallado en redes sociales que “esta madrugada, las fuerzas del Azawad han alcanzado un acuerdo con los elementos rusos del Africa Corps para garantizar la retirada segura de estos últimos de los combates”, mientras ni el Ejército maliense ni las autoridades rusas han ofrecido todavía una versión oficial.
En relación con los militares malienses desplegados en la ciudad, el representante del FLA ha indicado que en estos momentos se encuentran “atrincherados” en antiguos campamentos de la misión de la ONU en el país, la MINUSMA, y “están siendo objeto de intensos ataques aéreos con el objetivo de obligarlos a abandonar sus búnkeres”.
Pese a que el Ejército maliense repite desde hace horas que la situación está bajo control, persisten importantes interrogantes, entre ellos el paradero y el estado de salud de miembros clave de la junta militar, como el ministro de Defensa, Sadio Camara, señalado como uno de los principales objetivos de los ataques y al que fuentes del diario francés ‘Le Figaro’ incluso dan por muerto.