Los Veintisiete estudian este martes congelar el Acuerdo de Asociación con Israel a petición de España

La UE debate en Luxemburgo su relación con Israel, posibles sanciones a colonos, el desbloqueo de fondos a Ucrania y la crisis en el estrecho de Ormuz.

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Vista general de la reunión del Consejo de Asuntos Exteriores y Defensa de la Unión Europea en Bruselas, a 30 de agosto de 2024, en Bruselas (Bélgica). Ministerio de Defensa

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Los ministros de Exteriores de los Veintisiete analizarán este martes en Luxemburgo el rumbo de las relaciones entre la Unión Europea e Israel, a la luz de las violaciones del Derecho Internacional en Palestina y Líbano. En este marco, al menos tres Estados miembros, entre ellos España, reclamarán que se incluya en la agenda la revisión del Acuerdo de Asociación que otorga a Israel un trato de socio preferente.

En la reunión del Consejo de Asuntos Exteriores (CAE), los responsables de la diplomacia comunitaria evaluarán la ofensiva israelí contra el partido-milicia chií Hezbolá en el sur de Líbano —que en algo más de un mes ha causado más de 2.300 muertos—, la reciente aprobación de la ley de pena de muerte para terroristas —aplicable únicamente a palestinos— y los nuevos planes de asentamientos y desplazamientos forzosos en Cisjordania.

En este contexto, los titulares de Exteriores de España, Irlanda y Eslovenia solicitarán a sus colegas abrir un debate específico sobre la posible suspensión de dicho tratado, aunque no se espera que los Veintisiete adopten una decisión definitiva en esta sesión.

Una congelación completa del Acuerdo de Asociación exigiría la unanimidad de todos los Estados miembro, algo que se considera difícil, máxime cuando la opción de una suspensión parcial propuesta por la Comisión Europea —que sólo requeriría mayoría cualificada— sigue sin el respaldo de los Veintisiete desde que el Ejecutivo comunitario la planteó en septiembre de 2025.

La suspensión parcial se limitaría a determinadas disposiciones del Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel y, en la práctica, implicaría la reintroducción de aranceles y la congelación de fondos, sin llegar a romper los vínculos comerciales; para este tipo de medidas no sería imprescindible el consenso de todos los socios.

Aun así, fuentes diplomáticas prefieren esperar al desarrollo de las discusiones, al considerar que la cita de los ministros de Exteriores —que también mantendrán un intercambio informal con el primer ministro libanés, Nawaf Salam— servirá para comprobar si el “momentum” político se orienta realmente hacia la adopción de medidas contra Israel.

Frente a esta posición, países como Alemania mantienen una “posición muy prudente” y sostienen que conviene preservar abiertos los canales de diálogo, defendiendo que el Acuerdo de Asociación sigue siendo la herramienta adecuada para relacionarse con la sociedad civil y los actores económicos israelíes.

Donde sí parece más probable alcanzar consenso es en la aprobación de sanciones contra colonos israelíes en Cisjordania, una decisión que igualmente requiere unanimidad y que Hungría había bloqueado durante meses. Sus socios confían en que el veto decaiga tras la derrota electoral de Viktor Orbán.

“Somos 27 países y 26 de ellos quieren aplicar sanciones a los colonos violentos. Uno no quiere (...) Ahora bien, este país ha celebrado elecciones y tendrá un nuevo gobierno”, recordó este lunes en rueda de prensa la Alta Representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, quien consideró que “sin duda” podrá negociar con el nuevo Ejecutivo húngaro este tipo de medidas restrictivas.

Posible giro de Hungría y fondos para Ucrania

A la espera de que el Gobierno de Viktor Orbán ceda el testigo al Ejecutivo de Péter Magyar, el CAE de este martes volverá a tratar la guerra en Ucrania, con una intervención por videoconferencia del ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, que informará sobre la situación militar y las principales necesidades de Kiev.

Entre las prioridades figura la financiación, pendiente de que Hungría levante su veto tras meses bloqueando el último trámite legal que debe modificar el presupuesto comunitario y permitir el desembolso de los primeros pagos del préstamo de 90.000 millones de euros acordado por el Consejo Europeo de diciembre.

Aunque no se prevé que Budapest retire el bloqueo este mismo martes, los Veintisiete volverán a intentarlo un día después en una reunión a nivel de embajadores, coincidiendo con la posible reanudación del flujo de crudo por el oleoducto Druzhba, la principal vía de transporte de petróleo ruso hacia Europa central y el argumento esgrimido por Hungría para mantener paralizados los fondos a Kiev.

Un escenario similar podría darse con el vigésimo paquete de sanciones de la UE contra Rusia, frenado por Hungría y también por Eslovaquia, ante los “indicios” de que sus posiciones “podrían cambiar en los próximos días” si se restablece el suministro de petróleo a través del oleoducto Druzhba, según señalan fuentes diplomáticas.

El estrecho de Ormuz, otra prioridad en la agenda

Los ministros de Exteriores abordarán asimismo la crisis en Sudán y en el Cáucaso Sur, así como el bloqueo del estrecho de Ormuz y las posibles acciones para garantizar la libertad de navegación en esta ruta clave para el transporte mundial de crudo, en paralelo a los esfuerzos para avanzar en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán.

Fuentes diplomáticas expresan una elevada preocupación por el “cierre casi total” de Ormuz y subrayan que la Unión Europea estaría dispuesta a participar en los esfuerzos para mantener abierto el paso, siempre que se prioricen el diálogo y la vía diplomática.

El viernes, Kallas participó en la conferencia organizada por Reino Unido y Francia junto a 50 países para estudiar cómo acompañar a los buques mercantes en su tránsito por el estrecho de Ormuz, e insistió en reforzar la misión naval de la UE en el mar Rojo ‘Aspides’ con el fin de proteger el tráfico marítimo “en toda la región”.

No obstante, en su última reunión de marzo, los Veintisiete rechazaron modificar el mandato de ‘Aspides’, alegando que no querían enviar más activos militares a la zona y que la prioridad debía seguir siendo la “distensión”.