Los Veintisiete presionan a Orbán para que respete sus compromisos con la UE y levante el bloqueo al préstamo a Ucrania

Los líderes de la UE exigen a Orbán que respete el acuerdo de diciembre y retire su veto al préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania.

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El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, a su llegada al Consejo Europeo. Markus Lenhardt/dpa

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, a su llegada al Consejo Europeo. Markus Lenhardt/dpa

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El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, han reiterado este jueves, a su llegada a la cumbre de los 27 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, la exigencia de que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, respete los compromisos pactados con sus socios y retire el veto al préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, aprobado por el bloque el pasado mes de diciembre.

“El principio que rige el funcionamiento de la Unión Europea es el de la lealtad y la fiabilidad. Y doy por hecho que todos los Estados miembro de la Unión Europea lo respetan”, ha zanjado Merz ante los medios de comunicación en Bruselas, a su llegada al Consejo Europeo.

Macron, que ha asegurado que mantiene contactos frecuentes con Orbán, ha insistido igualmente en la necesidad de que se respeten los acuerdos cerrados al máximo nivel, aludiendo al compromiso recogido en las conclusiones del Consejo Europeo de diciembre, jurídicamente vinculantes para los Estados miembro. “Espero que avancemos en el apoyo a Ucrania, que lo necesita, y que cumplamos con nuestra palabra con respecto al préstamo de 90.000 millones de euros”, ha señalado.

En la misma línea, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recordado que los líderes europeos ya alcanzaron un consenso a finales del año pasado y que, por tanto, “ese acuerdo se tiene que cumplir”. “Lo que se espera de todo un presidente, ya sea de Hungría como de cualquier otra nación, es que cuando el Consejo llega a un acuerdo, y llegamos a un acuerdo a finales del año pasado, ese acuerdo se tiene que cumplir”, ha defendido.

El primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, ha endurecido el discurso y ha acusado al dirigente húngaro de “usar Ucrania como un arma electoral” y de “traicionar” al resto de socios de la UE al bloquear la aplicación de un pacto ya cerrado a 27.

La Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, ha criticado igualmente el bloqueo y el hecho de que las decisiones de Orbán estén condicionadas por el calendario electoral en Hungría, que celebra comicios este mes de abril. “En tiempos de elecciones, la gente no es racional”, ha remachado.

“El veto de Hungría es inaceptable”, ha afirmado el primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, quien ha recalcado que el entendimiento se alcanzó al más alto nivel institucional y que por ello los socios “esperan que sea respetado”. Además, ha destacado el acuerdo entre la Comisión Europea y Kiev para permitir el despliegue de una misión técnica encargada de examinar el estado del oleoducto.

Un pacto europeo con exención para Hungría

En diciembre, los líderes de la UE, con el respaldo de Orbán, dieron luz verde a un préstamo europeo de 90.000 millones de euros, incluyendo una cláusula, también aceptada, para que Hungría, Eslovaquia y República Checa quedaran fuera de la participación directa en ese crédito.

Pese a ello, Orbán ha vuelto a activar su veto tanto al préstamo como al vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, alegando problemas de suministro energético en su país derivados de los daños sufridos por el oleoducto de Druzhba en territorio ucraniano, y ha advertido de que no permitirá avanzar las decisiones europeas hasta que se restablezca el flujo de petróleo ruso hacia Hungría.

En relación con la postura de Orbán, el primer ministro de República Checa, Andrej Babis, ha tomado distancia al asegurar que esa cuestión no le afecta directamente —“es su problema, no el mío”— y ha explicado que su prioridad en esta cumbre será negociar exenciones en el sistema de comercio de emisiones ETS, que, en su opinión, está “destruyendo” la industria europea.