Macron rechaza un plan B al préstamo a Kiev vetado por Orbán y alerta de que se juega la credibilidad europea

Macron descarta un plan B al préstamo de 90.000 millones para Ucrania vetado por Orbán y avisa de que está en juego la credibilidad del Consejo Europeo.

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El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, al término del Consejo Europeo. FREDERIC GARRIDO-RAMIREZ / EUROPEAN COUNCIL

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El presidente francés, Emmanuel Macron, ha descartado que los líderes de la Unión Europea estén barajando un “plan B” para cubrir las necesidades de financiación inmediata de Ucrania si se mantiene el bloqueo de Hungría al préstamo europeo de 90.000 millones de euros. A su juicio, los Veintisiete no deben “transigir” ante un incumplimiento de los acuerdos alcanzados previamente, porque ello pone “en juego la credibilidad” del Consejo Europeo.

“No debemos transigir en algo que no tiene precedentes. Cuando los jefes de Estado y de Gobierno se ponen de acuerdo sobre una decisión, ésta debe ser cumplida”, ha recalcado Macron en una rueda de prensa en Bruselas, al término de una cumbre de los Veintisiete en la que Viktor Orbán ha reiterado que mantendrá su veto mientras no se restablezca el flujo de gas ruso hacia Hungría, interrumpido por los daños que causó un ataque ruso en el oleoducto de Druzhba en territorio ucraniano.

Cuestionado sobre si los líderes valoran algún “plan B” o si confían en que, tras las elecciones del 12 de abril en Hungría, se desbloquee la situación, el jefe del Elíseo ha evitado pronunciarse sobre los comicios y ha negado de forma tajante que exista tal “plan B”. No obstante, ha deslizado que “tal vez” la Comisión Europea esté trabajando en “asuntos técnicos a muy corto plazo” de cara a las próximas semanas.

En cualquier caso, ha insistido en que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE “no debemos transigir en algo que no tiene precedentes”, porque cuando los líderes alcanzan un acuerdo sobre una decisión esta “debe ser cumplida”.

“De lo contrario, sería de alguna manera el derrumbe del sentido mismo de nuestro diálogo. No hay 'plan B', porque el 'plan A' debe ser cumplido. Está en juego la credibilidad del Consejo Europeo”, ha subrayado, recordando que los líderes aprobaron por unanimidad en la cumbre de diciembre la concesión de este préstamo y que Hungría y Eslovaquia lo respaldaron a cambio de una exención que les permitía no asumir su coste, junto con República Checa.

También el canciller alemán, Friedrich Merz, ha calificado la postura de Orbán de “grave falta de lealtad” entre los Estados miembro, que “perjudica la capacidad de actuación y la reputación de la Unión Europea en su conjunto”. Además, ha recordado que la fórmula acordada en diciembre ya fue el “plan B”, después de que los mandatarios descartaran otras vías para financiar a Kiev, incluida la opción de recurrir a los activos rusos congelados en territorio comunitario.

Con todo, el canciller ha adelantado que la Comisión analizará otras “alternativas” y que, “si fuera necesario”, los Veintisiete volverán a abordar este asunto en la cumbre informal prevista a finales de abril en Nicosia (Chipre).

Por su parte, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha reclamado “flexibilidad a todas las partes” al cierre de la reunión y se ha mostrado confiada en que la crisis “se pueda resolver”, de modo que se reanude el suministro de gas ruso por el oleoducto dañado por el ataque de Moscú en Ucrania y, paralelamente, se desbloquee el préstamo de 90.000 millones. “Creo que trabajando se podrá encontrar una solución”, ha concluido.

Noventa minutos de debate con Orbán

Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE se reunieron este jueves para tratar cuestiones de competitividad, la situación en Oriente Próximo y medidas frente al encarecimiento de la energía tras los ataques a Irán, pero el veto húngaro irrumpió como el principal punto de fricción. Los líderes dedicaron cerca de 90 minutos a este debate, que terminó sin avances ni cambios de postura.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, expresó con dureza su decepción por las trabas que está imponiendo Orbán a un acuerdo jurídicamente vinculante que los líderes cerraron en diciembre, una crítica que fue ampliamente compartida por el resto de mandatarios, según fuentes comunitarias.

El ex primer ministro portugués también censuró las amenazas veladas de Kiev contra Orbán, después de que el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, señalara que, si continuaba el veto, facilitaría a los militares ucranianos el número de teléfono del líder húngaro para que le hablaran “en su mismo idioma”.

En su réplica, Orbán avisó de que no tiene intención de modificar su posición y defendió que su bloqueo al préstamo se apoya en una base legal sólida, pese a que el resto de socios critican que vincule el acuerdo presupuestario con los problemas de suministro de petróleo ruso que afronta Hungría tras los daños al oleoducto Druzhba en Ucrania.

Para la mayoría de capitales, la cuestión del oleoducto —sobre la que están mediando tanto Costa como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen— es un asunto separado que no guarda relación con la ayuda urgente que necesita Kiev para cubrir sus necesidades financieras.

Tras 90 minutos de intercambio sin resultados, los líderes dieron por zanjada la discusión, de modo que el préstamo permanece bloqueado y no está previsto que el tema se retome más adelante en la cumbre, tampoco en la videoconferencia mantenida después con Zelenski, al considerarse que las dificultades para liberar los fondos son un asunto interno del bloque.

Orbán y Fico se mantienen firmes

Al término del debate sobre Ucrania, el primer ministro húngaro admitió que el intercambio con sus socios fue “duro”, porque recibió “presión” desde todos los frentes, pero aseguró que se mantuvo firme y que cuenta con el respaldo de todo el país. “Es imposible chantajearme aquí cuando hay una unidad nacional” de rechazo al “chantaje” por parte de Ucrania, afirmó durante una pausa de la cumbre.

El primer ministro eslovaco, Robert Fico, que atribuyó el bloqueo al préstamo a que “no se ha fijado ninguna fecha” para la reanudación del suministro por el oleoducto, reprochó además que el resto de líderes no hayan respetado el derecho de ambos países a “recibir petróleo ruso hasta el final de 2027”, también por vía marítima.

Un acuerdo de diciembre ahora en el aire

En diciembre, los líderes europeos, con el apoyo de Orbán, pactaron un préstamo de 90.000 millones de euros, con la condición, también aceptada, de que Hungría, Eslovaquia y República Checa quedaran exentas de participar en el crédito.

Pese a ello, Orbán ha reactivado su veto tanto a este préstamo como al vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, escudándose en los problemas de suministro derivados de los daños sufridos por el oleoducto de Druzhba en Ucrania, y ha advertido de que no levantará el bloqueo hasta que se restablezca el flujo de petróleo ruso hacia Hungría.

En relación con la postura del dirigente húngaro, el primer ministro checo, Andrej Babis, ha señalado que ese asunto no le incumbe —“es su problema, no el mío”— y ha explicado que su prioridad en esta cumbre es negociar exenciones en el sistema de comercio de emisiones ETS, que, a su juicio, está “destruyendo” la industria europea.