El presidente francés, Emmanuel Macron, ha reclamado este miércoles al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que “preservar la integridad territorial de Líbano” y “abstenerse de una ofensiva terrestre” después del reciente despliegue de nuevas unidades del Ejército de Israel en el sur del país vecino.
“He instado al primer ministro israelí a preservar la integridad territorial del Líbano y a abstenerse de una ofensiva terrestre. Es importante que las partes retomen el acuerdo de alto el fuego”, ha señalado en redes sociales tras mantener varias conversaciones telefónicas con Netanyahu y con el presidente libanés, Joseph Aoun, además del primer ministro, Nawaf Salam.
En sus mensajes, Macron ha subrayado igualmente la urgencia de que la formación chií libanesa Hezbolá “cese de inmediato sus ataques contra Israel y otros países”. “Esta estrategia de escalada es un fallo grave que pone en peligro a toda la región”, ha recalcado.
El jefe del Elíseo ha añadido que Francia, en coordinación con sus aliados, continuará “apoyando los esfuerzos de las Fuerzas Armadas libanesas para que puedan cumplir plenamente su misión con soberanía y poner fin a la amenaza que supone Hezbolá”.
“Ante la emergencia humanitaria en el sur de Líbano, Francia actuará de inmediato para apoyar a la población libanesa desplazada Nuestra solidaridad con el pueblo libanés y nuestro compromiso con la estabilidad regional siguen siendo el centro de nuestra acción”, ha concluido Macron, aludiendo a la situación de los civiles que han tenido que abandonar sus hogares.
Por su parte, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ha confirmado que el Ejecutivo encabezado por Netanyahu ha dado luz verde al Ejército para “avanzar y hacerse con el control de posiciones estratégicas adicionales en Líbano para evitar ataques contra las comunidades israelíes en la frontera”.
Mientras tanto, el Ministerio de Sanidad libanés ha actualizado este miércoles el balance de víctimas en territorio de Líbano, que supera ya los 70 muertos y más de 430 heridos, en medio del repunte de las hostilidades entre las fuerzas israelíes y Hezbolá pese al alto el fuego pactado en noviembre de 2024.
El acuerdo establecía que tanto Israel como el grupo chií debían retirar a sus combatientes del sur de Líbano. No obstante, el Ejército israelí ha conservado cinco posiciones en la zona, una decisión cuestionada por el Gobierno de Beirut y por Hezbolá, que reclaman el desmantelamiento completo de este despliegue.