El vencedor de las elecciones y futuro primer ministro de Hungría, Péter Magyar, ha lanzado este jueves un mensaje especialmente duro a la cúpula de Fidesz, fuerza dominante en el país y de la que él mismo formó parte. En su advertencia, ha asegurado que "no olvidar" lo que el partido de Orbán "ha hecho al país y a su gente" tras 16 años de mandato ultraconservador.
"Da igual que hagáis como si nada hubiese sucedido, sabemos lo que habéis hecho", ha expresado el próximo jefe de Gobierno en una publicación en sus redes sociales. "Uno recoge lo que siembra", ha advertido Magyar, en una clara referencia a las decisiones del Ejecutivo saliente, que podrían acarrear consecuencias en el futuro.
En la jornada de ayer, Magyar se reunió con el presidente húngaro, Tamás Sulyok, también integrante de Fidesz, a quien solicitó que presente su dimisión para acelerar la formación del nuevo Ejecutivo en Hungría. El dirigente de Tisza adoptó un tono firme con el jefe del Estado y dejó claro que, si Sulyok se niega a renunciar, "utilizará todos los recursos del nuevo Parlamento" para forzar su destitución.
Con este planteamiento, el próximo Gobierno de Tisza marca distancias con el anterior gabinete y ha avanzado que trasladará la sede del Ejecutivo a una de las dependencias ministeriales próximas al Parlamento húngaro. De este modo, dejará de estar ubicada en el Monasterio Carmelita de Buda, complejo al que Viktor Orbán movió sus oficinas en 2019.
Orbán sufrió una derrota contundente frente a Magyar el pasado domingo, al situarse 14 puntos por detrás de la formación Tisza en las urnas. En estos comicios, el electorado húngaro castigó a Fidesz por el deterioro de la economía nacional y por su alineamiento internacional con posiciones próximas a Rusia, en contraposición a la línea marcada por Europa.