El dirigente de Tisza y futuro primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha asegurado este jueves que el Gobierno que encabezará desde mayo hará públicos los archivos de los servicios de Inteligencia correspondientes al periodo comunista en Hungría. Al mismo tiempo, ha avanzado que los diputados de su formación no ocuparán despachos en las instalaciones que en su día utilizó la Policía secreta de la Hungría comunista y el antiguo Partido Obrero Socialista Húngaro.
“El próximo Gobierno de Tisza abrirá los archivos de los servicios de Inteligencia interior de la época comunista”, ha señalado en un mensaje difundido en redes sociales, presentando esta decisión como un paso simbólico para cerrar definitivamente aquella etapa.
En coherencia con este propósito, Magyar, que logró una victoria aplastante frente al actual primer ministro Viktor Orbán en las elecciones celebradas el pasado 12 de abril, ha recalcado que los parlamentarios de Tisza no se instalarán en el edificio de la oficina de la Asamblea Nacional, “que anteriormente sirvió como sede de la policía secreta y del Partido Obrero Socialista Húngaro durante ese periodo”.
El líder conservador, decidido a inaugurar una nueva fase política y superar el legado de Orbán, caracterizado por sus continuos enfrentamientos con la Unión Europea, ha reiterado su voluntad de romper con el Fidesz, la fuerza dominante que ha controlado la política húngara durante casi veinte años.
“Están ansiosos por negociar y enviar mensajes, les respondo con las propias palabras de Orbán: 'Nada será olvidado. Todo ha sido anotado. De todo se rendirán cuentas'”, ha remachado en otra publicación en sus redes sociales, subrayando que no habrá impunidad para los abusos del pasado.
En este contexto de ruptura con la era Orbán, el próximo jefe de Gobierno ha fijado el 31 de mayo como fecha límite para la dimisión de determinadas altas autoridades, entre ellas el presidente del país, Tamás Sulyok, a quien ha incluido en el grupo de quienes considera “títeres de Orbán”.
Magyar ha puesto igualmente en su punto de mira al presidente del Tribunal Constitucional y al de la Curia. Dado que el jefe del Estado es elegido en Hungría por la Asamblea Nacional mediante voto secreto, el líder de Tisza ha advertido de que, si Sulyok no renuncia antes, activará los mecanismos parlamentarios necesarios para utilizar su mayoría y proceder a su destitución.