El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha ejercido ya su derecho al voto en las elecciones municipales palestinas y ha interpretado la mera celebración de estos comicios como un logro político en sí mismo.
“Estamos muy contentos de poder practicar la democracia a pesar de todas las dificultades que afrontamos a nivel local e internacional, y estamos muy interesados en garantizar que las elecciones se celebren según lo previsto a pesar de todo”, ha manifestado Abbas tras introducir su papeleta en un colegio electoral de la ciudad cisjordana de Bireh.
Según declaraciones difundidas por la agencia oficial de noticias palestina Wafa, el dirigente palestino confía en que esta cita en las urnas prolongue la secuencia de elecciones impulsadas por la Autoridad Palestina y, en particular, por su principal sostén político, el partido Al Fatá que él encabeza, hasta desembocar, ha expresado, en los comicios al Consejo Nacional Palestino.
Con estas elecciones “decimos al mundo que creemos en la democracia y el pluralismo, y que nos merecemos un Estado palestino independiente con Jerusalén Este como su capital”, ha remachado Abbas en sus declaraciones públicas.
La Comisión Electoral Central (CEC) de Palestina ha señalado que más de un millón de ciudadanos están convocados a votar para escoger a sus representantes en 184 de los 421 consejos locales del país. Entre ellos figuran cerca de 70.500 electores en Deir al Balá, la única circunscripción de la Franja de Gaza incluida en esta fase del proceso, tras una campaña que se ha prolongado durante catorce días.
La jornada electoral se desarrolla en un escenario de fuerte tensión, marcado por la continuidad de los ataques israelíes sobre Gaza --que han causado ya cerca de 800 fallecidos desde la entrada en vigor del alto el fuego, de acuerdo con las autoridades gazatíes, controladas por Hamás-- y por el repunte de las agresiones de colonos e incursiones de las fuerzas de seguridad israelíes en distintos puntos de Cisjordania.
En el caso de Gaza, la votación se limitará a Deir al Balá, dado que se trata de un área que no se encuentra ocupada por las tropas israelíes --desplegadas en la denominada ‘línea amarilla’, que abarca más del 50% del territorio del enclave-- y que ha padecido una destrucción material relativamente menor que otras zonas de la Franja, sumida en una grave crisis humanitaria por la ofensiva israelí posterior a los ataques del 7 de octubre de 2023.